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Alberto Mastra

Audio: "Pobre Viejo" de Alberto Mastra, con arreglos musicales de Hugo Fattosuso y la magnífica interpretación de Tomás Alcón

(Para escuchar es necesario utilizar Microsoft Internet Explorer)


Alberto Mastra, autor de temas mundialmente conocidos y grabados por artistas de gran prestigio internacional, es en la actualidad un personaje poco recordado y casi desconocido por las nuevas generaciones que aún disfrutando de temas como por ejemplo "No la quiero más" interpretado por el "Canario Luna" no saben que es de su autoría.

Alberto Mastra fue dueño de un gran sentido del humor, luthier y artesano, confeccionaba y reparaba guitarras, construía barcos en miniatura que luego y con una habilidad increible insertaba dentro de botellas de vidrio, hombre de códigos, conocedor de su pueblo, -al decir de Roberto Bianco- de la "nochería" montevideana y amigo incondicional de todos los personajes que la integraban, gran investigador de música, estilos, sucesos y aconteceres, una verdadera enciclopedia ambulante.

Pretendemos rendirle un humilde homenaje recordando parte de su vida y sus obras.


Mastra, Alberto

9/11/1909   -  10/4/1976

De tan poeta que fue quedará en la memoria colectiva como una metáfora de la vida. Por que él fue quien inventó las serenatas a las telarañas del legendario bar "Fun-Fun" (del Mercado Central). Las nanas pardas a las lunas rechonchas de su querido conventillo de Gaboto y Paysandú (donde habitó su bohemia, su ilustre bohemia) y su generosidad hasta la última pelusa de su bolsillo izquierdo, hasta el último "faso" de la madrugada.

El zurdo Mastra, ¡casi un señor!.

Alberto Mastra. (Carusito) - (El Zurdo) - (El Petiso). Nombre verdadero Alberto Mastracusa.

Nació en el barrio de "La Aguada" Montevideo-Uruguay el 9 de noviembre de 1909.

Músico, guitarrista, compositor, autor, director, orfrebre miniaturista.

En las calles Yi y Nueva York, donde se pechan los barrios "Aguada y "Cordón", disputándose el privilegio de ser el barrio con más historia tanguera. Ahí se crió junto a su padre, un inmigrante , zapatero remendón (viudo tempranamente) y su abuela, una "tanita petisa de Murano" (como dicen los versos de su canción) que le enseñó el oficio de soñar.

A los doce años ya "El Zurdo" tocaba la guitarra (de oído). Era el asombro de los vecinos verlo ejecutar con su mano izquierda el encordado, ya que siendo zurdo cerrado, sin cambiar la disposición de las cuerdas tocaba al revez, de abajo hacia arriba asombrando a los guitarristas.

Ya muchacho se cortó solo y se fue a vivir a una casa de inquilinato que los vecinos llamaban "El Conventillo Gaboto". De ahí en más entró a trillar la nochería. Aprendió el idioma rudo de los changadores cuando en la madrugada llegaba con su guitarra por los alrededores del mercado "Agrícola", dónde comenzó a ganar sus primeras monedas. Frecuentó  las milongas y los kilombos del bajo montevideano, los fermentales "recreos" de las orillas de la ciudad, alternando con poetas de traje flaco, malandras, cafishios y  cantores haciéndose al oficio de guitarrero junto a los legendarios payadores Juan Pedro López y Pedro Medina o andaba por el viejo café "Vaccaro" del barrio Goes con los cantores "Pepo" Mayuri, Américo Chiriff o cantaba solo por los boliches de la Aduana. Se acompañaba simultáneamente con la guitarra y una armónica. Hasta que un buen día en 1936 se deja de mangar (pasando el platillo), estrena pilchas nuevas y se va a Buenos Aires.

    Allá funda su histórico Trío Mastra, integrado por Josefina Barroso y Alejandro De Luca, con ellos recorrió América. 

Después irían cambiendo los componentes y en 1946 vuelve a Montevideo, arma nuevos tríos y vuelca en música y versos toda la mundología recogida en aquellas milongas de rompe y raja que frecuentó. Esa cadencia parda y canyengue que se tocaba en aquellos bailongos dónde la orquesta se componía de bandoneón, flauta y guitarra y algunas noches caía a tocar el irrepetible clarinete de "El Negro" Santiago Luz.

Fue un fecundo compositor y letrista habiendo registrado en AGADU unas cuatrocientas obras, de las cuales destacamos los cuatro géneros musicales que más cultivó. Muchas de ellas pasaron a ser un hito, interpretadas por inolvidables cantantes de nuestro cancionero típico.

Dos canciones de Mastra interpretadas por Edmundo Rivero, "No la quiero más", "Bonjour mamá" históricas versiones de Don Leonel, dos milongas "Compermiso" grabada por Héctor Varela c/Tita Merello marcan a fuego su nombre en el ambiente tanguero. José Basso c/Floreal Ruiz en la milonga "La fulana" y en la notable versión del dúo Las Hnas. Méndez con cuarteto de guitarras "Miriñaque". El cantor Jorge Sobral grabó en España con orquesta el candombe "El viaje del negro".

Sumado a las brillantes versiones grabadas por Aníbal Troilo con Roberto Goyeneche "Aguantate Casimiro" (1958) y "Mi viejo el remendón" con Tito Reyes (12/11/1965).

Fueron muchos más los interpretes que difundieron con éxito sus obras, inclusive incorporadas al repertorio de famosos cantantes internacionales lograron proyección universal.

Cabe destacar que grabó dos LP (como solista) "Alberto Mastra x Alberto Mastra" y "Compermiso" para el sello Sondor con temas de su autoría.

Sumado a esto, sus tantas idas y venidas de Montevideo a Buenos Aires y viceversa, cumpliendo una febril actividad creativa, alternada con la dirección de sus conjuntos recorriendo desde el Río de la Plata todo el continente americano, Europa y otros países, regularon su agitado trajinar con fervorosos aplausos su mensaje cancionero, representativo del sentir popular.

Decíamos que fue un autodidacta hasta para vivir. Que su "conservatorio musical" fueron los ámbitos rioplatenses, dónde creó un estilo de interpretación y ejecución que nadie igualó.

De ahí que resaltáramos su personalidad trovadoresca, pintoresca y creativa, sosteniendo una ilustre bohemia, romántica y talentosa. Cualidades que hicieron que Aníbal Troilo con Edmundo Rivero lo bautizaran "El pequeño gigante"         

(Extractado del libro "La Tanguísima Trinidad" de Roberto Bianco)


EL “ZURDO(1)” MASTRA

En las calles Yí y Nueva York, donde se pechan(2) los barrios “Aguada” y “Cordón” adjudicándose cada uno, el privilegio de ser el barrio más tanguero(3). Ahí se crió Alberto Mastracusa, junto a su padre un inmigrante italiano, zapatero-remendón (viudo prematuro) y su abuela “una tanita petisa de Murano” y madre putativa de sus soliloquios con la luna y su guitarra, fiel compañera de su voz, sus silencios encorvados y su tiempo de cantor.

Precoz ejecutante (para asombro de los concertistas), como era zurdo(1), invento el modo de tocar la guitarra, al revés de lo habitual (colocando el orden del encordado de abajo hacia arriba) técnica que no llegaron a superar los guitarristas más diestros. Talentoso compositor, eximio violero, su sensible madero fue el cofre que lenta.. Sigilosamente y misteriosamente se quedó con el alma del cantor, puedo nacer ahí el secreto de su ductilidad, cuando sus prodigiosos dedos digitaban el cordaje como acariciando su alma.

Hasta que un buen día en 1936 se deja de cantar por monedas, estrena pilchas(4) nuevas y se va a probar suerte en Buenos Aires, desarrolla una intensa actividad directriz, fundando en la Reina del Plata, el “Trío Mastra” junto a Josefina Barroso y Alejandro De Luca, con el que realizo largas y exitosas giras por el litoral argentino y luego ya más consolidada su relación con el medio artístico porteño, le graban Edmundo Rivero, Aníbal Troilo con Floral Ruíz y Tito Reyes, Roberto Goyeneche, Osvaldo Pugliese con Jorge Vidal y distintas figuras del cancionero típico argentino.

Día por día en la cima de su popularidad, se probaba a si mismo, practicando un “hobby(5)” que lo apasionaba, algo así como armar estampas “bonsái”(6) con escenas de tangos adentro de las botellas, algunas de sus miniaturas las tituló: Un Boliche(7), Garufa(8), La Cumparsita etc.

Así fue días y días, su actividad creativa no conoció pausas, todo su ser venia desde el fondo de su instrumento, trepaba la reja de las seis cuerdas, en un transcurrir de tangos y milongas(9), así noches y noches se fue apagando como una llama azul, reflejando su imagen encorvada, en los cristales opacos en las veladas de los boliches(7). Así esta llama fue achicándose en el tiempo y la tersura de su garganta poblándose de nieblas y anochecidas, quedó aislado, separado del mundo y arrugado ante el vacio y la ansiedad de respuestas que nunca le llegaron, entonces, decidió irse él también y se despidió entonando cuatro palabras, como las cuatro puntas de su estrella. . NO LA QUIERO MÄS, sigilosos, humildes en los nidos obscuros de los boliches(7), como los dulces ruiseñores de su voz resurgían, en las noches gorjeando victoriosamente el largo monologo que le otorgaba la memoria colectiva, en cambio él, decidió dejarnos, prometiendo volver en su tango DESPUËS DEL GRIS.

Fue único, sin parecerse a ninguno, ni en canto ni ejecución, con su pequeñez y su peluquín. Único!.. la reencarnación viva de algún arcángel lunfardo, guitarrero, cantor y artesano miniaturista.

En algún rincón de los boliches(7) viejos, andarán palpitando todavía las mentas del “El Zurdo(1)” cantando con la dulzura que solo él podía imprimirle a su tango MI VIEJO EL REMENDON, el mismo que le puso MIRIÑAQUE a una milonga.

Tal ves fue él, quien inventó las serenatas a las telarañas de viejo Bar FUN FUN o las “nanas” pardas a las lunas rechonchas de su querido “yotivenco(10)” de Gaboto y Paysandú (donde habito su bohemia), su ilustre bohemia y su generosidad, hasta la última pelusa de su bolsillo zurdo, hasta el último faso de la madrugada.. “El Zurdo” Mastra, ¡Casi un señor!

EL “Zurdo” MASTRA

Ese dozúr, que toca la tarragui…/ punguiandole sollozos al madero/

tiene pinta de ser… el “Zurdo” Mastra/ el hijo é Mastracusa, el zapatero.

Por su tapín cachusa yo diría/ que en nombre del amor se jugó entero/

y que de tanto dar quedo en la vía/ con los bolsillos llenos de recuerdos.

Por su traje encorvado y su “afonía”/ y los timbos cansados de regresos/

se ve de lejos que pasó la vida/ buscando amigos y escribiendo versos.

Y anduvo tanto por la vieja yeca/ rascando en los boliches nocheteros/

que un día ya sin voz colgó la gola/ y se metió a maestro de violeros.

Y cuando nadie le tiró un aplauso/ porque se auto-encanó en sus silencios/

la fue de “raro” y enyenó botellas, / con motivos de tangos nostalgieros.

Ese “dozur” autor de MIRIÑAQUE/ DESPUES DEL GRIS y

EL VIAJE DEL NEGRO/ y aquel BOMJOUR MAMA

que nos traía/ vivencias de un amor a la francesa.

Y NO LA QUIERO MAS –dijo a la vida-/ aunque me de la chance pá otro sueño.

Y yo que no soy quien corregiría,/ quiero otra vida para hacerte un verso/

que mas o menos lo comenzaría/ como quien cuenta un cuento:

Había una vez –en nuestra nocheria-/ un enorme petiso guitarrero./

Que tocaba de zurda y que tenia/ la gracia de cantar como un jilguero./

Y que tenia un talento… que tenia!/ que te lo “boglio dire”… que… talento…!

Ese “dozur”, que toca la tarragui/ punguiandole sollozos al madero,

Tiene pinta de ser… ¡ Alberto Mastra…!/ el hijo e Mastracusa, el zapatero…!

Roberto Bianco.

LUNFARDISMOS

(1) zurdo (Pop) Militante de un dogma social de izquierda.

(2) pechan (Lunf.) Piden que le den las monedas que puedan para pagar la pensión.

(3) tanguero (Lunf.) Todo lo que suene sea tango tiene aire a identidad rioplatense.

(4) pilchas (Lunf.) Igual que prendas de vestir.

(5) hobby: (Ing.) Manía de pinchar mariposas en un panel del salón.

(6) bonsái: (Jap.) Pino usado por los enanos como arbolito de navidad.

(7 boliche (Lunf.) Para las vecinas del barrio “Ahí paran una manga de borrachos”.

(8) garufa (Lunf.) Titulo del tango firmado por Víctor Zoliño y los Hnos. Collazo

Ramón y Juan Antonio, que participó en todas las fiestas del mundo

donde se garufeaba hasta que las velas ardan.

(9) milongas (Lunf.) Ritmo consonante, que en la campaña le sirve de soporte

musical a los payadores y en los salones de la ciudad se viste

de fiesta cuando salen a bailar a los acordes de la orquesta.

(10) yotivenco (Lunf.) Conventillo al revés. Al principio se le llamo La Casona,

Después, Casa de inquilinato, a medida que le fueron cayendo

los revoques de la fachada y las ventanitas que daban a la

calle tenían menos vidrios y más latitas con plantitas, se les

empezó a llamar conventillo.

Después para algunos desarraigados, los caratularon que una

inmueble ruinoso que no tenia razón de perdurar (¡y lo hicieron

polvo contra el piso!).

Salute queridos yotivencos, Mediomundo de Cuareim 1080,

el de Gaboto y Paysandú, el de Sierra y Paysandú, el de

Rivera y Acevedo Díaz, el Porchile, el 444 de Durazno y Gaboto

el de Ansina,

Y los tantos que todavía andan desperdigados por nuestra

Ciudad, colmenares mágicos de una raza lubola y laburante,

que se bañan, hacen hijos, los mandan a la escuela, se

casan o se juntan, sub-comparten el solcito del patio, el humito

del puchero y la aventura de convivir.
   


Ver video del Maestro Mastra interpretando su famoso tema "No la quiero más"


Agradecemos los valiosos aportes de Tomás Alcón y Roberto Bianco y recomendamos visitar sus sitios web

Tomás Alcón                   Roberto Bianco

Extendemos el agradecimiento a nuestro incansable corresponsal Víctor Hugo Fraygola por habernos hecho llegar el libro "La Tanguisima Trinidad" que tan gentilmente nos autografiara el Sr. Roberto Bianco.  


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