Irineo Leguizamo

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2002 ~ 12 años difundiendo nuestras raíces ~ 20134


La Historia de la Biblioteca Nacional

Fue fundada en el año 1815 siendo, a su vez, la primera biblioteca pública al abrir sus puertas; a fecha 26 de mayo de 1816, su acervo comprendía 5000 volúmenes; entre ellos las donaciones de Larrañaga, José Manuel Pérez Castellano, José Raimundo Guerra, y otras provenientes del convento de San Francisco.
El 4 de agosto de 1815, el presbítero Dámaso Antonio Larrañaga envió una carta al Cabildo en la cual proponía suplir con buenos libros la falta de maestros e instituciones.
Planteó la necesidad de crear una biblioteca pública donde pudiesen concurrir nuestros jóvenes, y todos aquellos que quisieran acceder al saber.
Cabildo de Montevideo
El propio Larrañaga se ofrecía para desempeñar la función de director, y solicitaba un edificio para instalarla, a lo que responde José Artigas: "...yo jamás dejaría de poner el sello de mi aprobación a cualquier obra que en su objetivo llevase esculpido el título de la pública felicidad. Conozco las ventajas de una biblioteca pública y espero que V.S. cooperará con el esfuerzo e influjo a perfeccionarla coadyuvando los heroicos esfuerzos de tan virtuosos ciudadano...".
José Gervasio Artigas, nuestro héroe, quien se hallaba en el Campamento de Purificación, cursó una nota fechada el 12 de agosto de 1815 al Cabildo.
En la misiva daba el visto bueno para que se procediera a la creación de aquella primera Biblioteca Pública.
El 28 de agosto del mismo año, Artigas le escribió a Larrañaga transmitiéndole su convencimiento sobre la utilidad de la iniciativa:
"...y su esperanza de que el Cabildo continuará con cuanto Ud. juzgue necesario para su mejor adorno y pronto arreglo."
Un aporte interesante para dotar de libros a la nueva biblioteca, llegó a través del legado del presbítero José Manuel Pérez Castellano, ilustre ciudadano fallecido el 5 de setiembre de 1815, quien legó un importante acervo bibliográfico. A esta donación se sumaron los libros aportados por José Raimundo Guerra, los padres franciscanos y el donativo del propio Larrañaga quien ya poseía en aquella época una vasta colección.
La primera Biblioteca Pública fue instalada en los altos del fuerte de Montevideo, actual Plaza Zabala. El presbítero Larrañaga en su carácter de director, pronunció la "Oración Inaugural", donde expresó: Fuerte de Montevideo. Primer edificio de la primera Biblioteca Nacional
"Una biblioteca no es otra cosa que un domicilio o ilustre asamblea en que se reúnen, como de asiento, todos los más sublimes ingenios del orbe literario o por mejor decir, el foco en que se reconcentran las luces más brillantes que se han esparcido por los sabios de todos los países y de todos los tiempos. Estas luces son las que el ilustrado y el Gobierno vienen a hacer comunes a sus conciudadanos."
Artigas, sensible a la repercusión pública del hecho, dispuso que el 30 de mayo el santo y seña de su ejército en Purificación fuera:
"Sean los orientales tan ilustrados como valientes".
El 4 de agosto de 1815, el sacerdote Dámaso Antonio Larrañaga envió una carta al Cabildo, proponiendo suplir con buenos libros, la falta de maestros e instituciones. En ese marco, planteó la necesidad de crear una biblioteca pública donde pudiesen concurrir los jóvenes y todos aquellos que estuviesen interesados en acceder al saber.
José Artigas, quien se hallaba en el Campamento de Purificación, envió una nota fechada el 12 de agosto de 1815 al Cabildo, dando el visto bueno para que se procediera a la creación de aquella primera biblioteca pública.
Un aporte interesante para dotar de libros a la nueva biblioteca, llegó a través del legado del presbítero José Manuel Pérez Castellano, quien legó un importante acervo bibliográfico. A esta donación se sumaron los libros aportados por José Raimundo Guerra, los padres franciscanos y el donativo del propio Larrañaga quien ya poseía en aquella época una vasta colección.
La primera Biblioteca Pública fue instalada en los altos del fuerte de Montevideo, actual Plaza Zabala. Larrañaga en su carácter de director, pronunció la “Oración Inaugural”, donde expresó: "Una biblioteca no es otra cosa que un domicilio o ilustre asamblea en que se reúnen, como de asiento, todos los más sublimes ingenios del orbe literario o por mejor decir, el foco en que se reconcentran las luces más brillantes que se han esparcido por los sabios de todos los países y de todos los tiempos. Estas luces son las que el ilustrado y el Gobierno vienen a hacer comunes a sus conciudadanos."
A continuación y por resolución de Artigas, el 30 de mayo de 1816, los centinelas del ejército oriental usaron como santo y seña: "Sean los orientales tan ilustrados como valientes", como adhesión a la flamante Biblioteca Nacional.
En el año 1926 se adquirió el predio del actual edificio de la Biblioteca Nacional. La piedra fundamental se colocó el 26 de mayo de 1937, la nueva sede se ocupó en 1955, y finalmente se inauguró oficialmente en 1964.
La Biblioteca Pública inaugurada el 26 de mayo de 1816 es la única institución de la época libertadora que se mantiene hasta hoy.
La Biblioteca Nacional es hoy una institución ejecutora del Ministerio de Educación y Cultura, cuyos objetivos son recopilar, conservar, acrecentar, procesar y difundir el patrimonio bibliográfico y documental nacional. Su sentido de misión se relaciona con el preservar este patrimonio y hacer posible el acceso al mismo por todos los ciudadanos.
Actualmente, el acervo de la Biblioteca Nacional está constituido por aproximadamente 900.000 volúmenes de libros, folletos y publicaciones periódicas nacionales y extranjeras. Atesora, además, un valioso archivo documental literario uruguayo, así como importantes colecciones de mapas, planos, fotografías, postales y grabados.


Oración inaugural pronunciada en la apertura de la Biblioteca Pública de Montevideo, el 26 de mayo de 1816 por Dámaso Antonio Larrañaga

E N T R A R


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