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Carlos Páez Vilaró

(Carlos Paéz Vilaró junto a su amigo Roberto Bianco con el legendario estandarte de Morenada como fondo)

Carlos Paéz Vilaró

Por Roberto Bianco

Cuando reabrís tus pomos
Colores Yacumenza . .
Se me antoja que nunca
Te espiantastes de el barrio,
De la vieja casona
del Cuareim 1080.
Donde nació el milagro
de tus primeros cuadros.

Yo te recuerdo siempre
–archí–duque–lubolo–
Por el Sur y Palermo
ibas. . . meta tambor,
como si te escaparas
de alguno de tus óleos
ilustrando la épica
del moreno Yangó.

Practicante de todos
los ánimos del arte.
Muñequera de herrero.
¡Gorrión afro–afro–escultor!
Ante tu Casa Pueblo
Me persigno en lunfardo,
ante esa escultura . . .
¡en homenaje al sol!


  Paéz Vilaró, Carlos

1/11/1923 - 2/24/2014

Qué más se podría agregar, a lo que ya sé ha dicho de Carlos Páez Vilaró?. Militante puntual en la procesión de la candombería Afro-uruguaya. Politeísta de una iglesia multicultos tomó por hábitos él domino, (que ostenta los entrañables colores de la “morenada”), cazo un tambor y se largó a predicar por los barrios Sur y Palermo, llegando con el tum-tum y tam-tam, de su alta paleta de colores y su pincel tamborilero, a universalizar su doctrina Afro-musical hasta la más recóndita África, cuna natural del tambor. Al decir de Vicente Rossi el autor de “COSAS DE NEGROS” “Uno de los genes, que generaron el Tango”.
CARLOS PÁEZ VILARÓ. Hijo del Dto. Miguel A. Páez Formoso y Doña Rosa Vilaró Braga.
Nació en Montevideo-Uruguay el 1º de Noviembre de 1923.
Plástico. Escultor. (Su “escultura habitable “CASAPUEBLO”). Muralista. Ceramista.
Cineasta. Periodista. Escritor. Prosista de florida narrativa. Poeta a la usanza de los rapsodas de la antigua Grecia celebrante de la vida.
Tenia cuando niño y aun la tiene, vocación por las sorpresas de la vida, los paisajes que tantas veces le ofrecieron las ventanillas de los trenes, la caída del sol a las cuales día a día, desde su mirador (una roca), le consagra su celebración laica. La ropa colgada en las cuerdas de los conventillos montevideanos, las ferias vecinales coloreadas de toldos- competición de pregones—olores de todos los olores. De alguna manera la cotidianidad de la aventura humana. Todo esto sucedía sin la retórica y estética del gran maestro que, (como en un pase de magia), lo rescató en colores- palabras y formas.
Tomamos como testimonio palabras de Carlos escritas en su libro biográfico Arte y Parte, Artes Gráficas Integradas S.A. Bs. As. Argentina 2000. Donde recorre tramo a tramo pasajes de su obra, comprendida en distintas disciplinas artísticas que testimonian un fecundo currículum, que comienza en ESTAMPONES 1951 hasta CASA PUEBLO, HISTORIA DE UNA VIDA, video realizado en Bs. As. 1998. Referencia a la que agregamos: Cuando me encontraba en el excitante periodo pre--libro me llegó una entrañable carta de Carlos, junto con la invitación a celebrar sus 80 años. Quiero compartir con ustedes (a modo de extensión de su fraterno abrazo), algunas frases que extraigo de dicho texto que dimensionan su fervor Tanguero. Dice Carlos: “En mis largos periplos de pintura, coleccionando banderas, dialectos, idiomas y países, toda vez que mencioné los nombres de Uruguay o Argentina, surgía espontáneamente la palabra “Tango”. (Sigue: “Como un tatuaje imborrable burilando en la piel de nuestros dos países el Tango a través de los años se transforma en el referente que nos representa a donde quiera que vamos”. “No dudo que “tango” como la “milonga”, es una derivación de sus danzas, el resultado de sus momentos de expansión en los días obscuros del esclavaje”. “en la década del 60, invite por teléfono desde Francia, a Piazzolla, para que le pusiera la banda musical a mi film “PULSATIÓN” (rodado en África. Astor acepto él desafió. Lo tomó con tanto entusiasmo, que a las pocas semanas recibí de París su trabajo. No descarto que la música de mi gran amigo –un Tango largo--, fue un factor importante para que la película fuera distinguida para clausurar el Festival de Canes”. Sigue; “Mi vida de artista estuvo y continúa ligada candombe uruguayo, pero –como un fantasma nostálgico--, siempre anda rondando cerca de mi atril, un Tango”. . . Y esta otra revelación a pecho abierto, declarando su nobleza de autodidacta hasta para él chamuyo: -- “Como no sabia música, cuando se me ocurría una melodía, se la tarareaba a Carlitos Warren que las tecleaba en un piano viejo que había en el salón de actos de AGADU y Arturo Zenés -el autor de “ISLA DE FLORES”-, escribía la música”.
De sus Tangos registrados en AGADU. Con el compositor “Tito” Demicheri (1910-1980) seleccionamos entre otros: “CANTO A LA MADRE” y “TANGO NEGRO” (30/11/1955) Con Jaurés Lamarque Pons (1917-1982) y Dante Sciarra Vignoly (1907-1972) los tangos: “ EL HACHERO” y “EL GUARANY” (9/9/1955), “CHICO VIOLA” y “TANGO CONGO” (7/11/1955). La Milonga “MELEQUETENGUE” (31/1/1956) y una serie de candombes con los nombrados músicos y otros. Incursiona en otros ritmos musicales, Milongón- Afro- Batuke, que recrearon distintas comparsas y orquestas uruguayas, consagrándolos en el ámbito regional e internacional.
Aun suena en mis oídos su “BATUCANDO” grabado por la Orquesta de Donato Racciatti con Carlos Roldan, candombe que el querido maestro llevo por el mundo hasta consagrarlo en Japón.
Sucedido de un diosario aborigen, celebrante del sol, pariente de la luna, tocayo de Gardel . . .

 (Extractado del libro "La Tanguisima Trinidad de Roberto Bianco)


Ceremonia del sol

 

Mural en el Hotel Casino Conrad. Punta del Este. Uruguay. 


 

CEREMONIA DEL SOL

Carlos Páez Vilaró.

 

¡Hola Sol …! Otra vez sin anunciarte llegas a visitarnos. Otra vez en tu larga caminata desde el comienzo de la vida.¡Hola Sol…! Con tu panza cargada de oro hirviendo para repartirlo generoso por villas y caseríos, capillas campesinas, valles, bosques, ríos o pueblitos olvidados¡.Hola Sol…! Nadie ignora que perteneces a todos, pero que prefieres dar tu calor a los más necesitados, los que precisan de tu luz para iluminar sus casitas de chapa, los que reciben de tí la energía para afrontar el trabajo, los que piden a Dios que nunca les faltes, para enriquecer sus plantíos, y lograr sus cosechas. Es que vos, Sol, sos el pan dorado de la mesa de los pobres. Desde mis terrazas te veo llegar cada tarde como un aro de fuego rodando a través de los años, puntual, infaltable, animando mi filosofía desde el día que soñé con levantar Casapueblo y puse entre las rocas mi primer ladrillo.Recuerdo que era un día inflamado de tormenta, el mar había sustituido el azul por un color grisáceo empavonado, en el horizonte un velero escorado afinaba el rumbo para saltear la tempestad, el cielo se llenaba de graznidos de cuervos en huida, la sierra se peinaba con la ventolera alborotando a la comadreja y al conejo.Pero de golpe como un anuncio sobrenatural el cielo se perforó y apareciste vos. Eras un sol nítido y redondo, perfecto y delineado, puesto sobre el escenario de mi iniciación con la fuerza sagrada de un vitreaux de iglesia. Desde ese instante sentí que Dios habitaba en ti, que en tu fragua derretía la fe y que por medio de tus rayos la transmitía por todos los sitios donde transitabas. Los mismos brazos de oro que al desperezarte iluminan el cielo, al estirarse a los costados entibian las sierras, o apuntando hacia abajo laminan el mar.¡Hola Sol…! Cómo me gustaría haber compartido tu largo trayecto regalando luz, porque a tu paso acariciaste la vida de mil pueblos, compartiste sus alegrías y tristezas, conociste la guerra y la paz, impulsaste la oración y el trabajo, acompañaste la libertad e hiciste menos dura la oscuridad de los presidios.A tu paso sol, se adormecen los lagartos, despiertan los girasoles y los gallos cacarean. Se relamen los gatos vagabundos, los perros guitarrean, y el topo se encandila al salir de la cueva. A tu paso sol, hay sudor en la frente del obrero y en los cuerpos de las mujeres cobrizas que alcanzan el cántaro de la favela. Con tus latidos conmueves el mar, das música a la siembra, la usina y el mercado.A tu paso corrieron en estampida búfalos y antílopes, desperezó el león, se asombró la jirafa, se deslizó la serpiente y voló la mariposa. A tu paso cantó la calandria, despegó el aguilucho, despertó el murciélago y emigró el albatros.¡Hola Sol…! Gracias por volver a animar mi vida de artista. Porque hiciste menos sola mi soledad. Es que me he acostumbrado a tu compañía y si no te tengo, te busco por donde quiera que estés. Por eso te reencontré en la Polinesia, cuando te coronaron rey de los archipiélagos de nácar y los arrecifes dentellados de coral, o también en Africa, cuando dabas impulso a sus revoluciones libertarias y te reflejabas en el espejo de sus escudos tribales para inyectarles coraje. Te estoy mirando y veo que no has cambiado, que sos el mismo sol que reverenciaron los aztecas, el mismo de mi peregrinaje pintando por América, el que envolvió la Amazonia misteriosa y secreta, el que me alumbró los caminos al Machupichu sagrado del Perú, el de los valles patagónicos o los territorios del Sioux o del comanche. El mismo sol que me llevó a Borneo, Sumatra, Bali, las islas musicales o los quemantes arenales del Sahara.A diferencia del relámpago que apenas proyecta en la noche latigazos de luz, desde tu reinado planetario, tus destellos continúan activos, permanentes.Alguna vez la travesura de las nubes oculta tu esplendor, pero cuando ello ocurre, sabemos que estás ahí, jugando a las escondidas.Otras veces, en cambio, te vemos sonreír cuando las golondrinas o las gaviotas te usan de papel para escribir las frases de su vuelo.Gracias Sol, por invadir la intimidad de mi atardecer y zambullirte en mis aguas.Ahora serás la luz de los peces y su secreto universo submarino. También de los fantasmas que habitan en el vientre de los barcos hundidos en trágicos naufragios.¡Gracias Sol…! Por regalarnos esta ceremonia amarilla. Gracias por dejar mis paredes blancas impregnadas de tu fosforescencia.Entre ventoleras y borrascas, cruzando ciclones y tempestades, lluvias o tornados, pudiste llegar hasta aquí para irte silenciosamente frente a nuestros ojos.Porque tu misión es partir a iluminar otros sitios. Labradores, estibadores, pescadores te esperan en otras regiones donde la noche desaparecerá con tu llegada.Y como respondiendo a un timbre mágico despertarás las ciudades, irás junto a los niños a la escuela, pondrás en vuelo la felicidad de los pájaros, llamarás a misa.A tu llegada, se animará el andamio con sus obreros, cantarán los pregoneros en las ferias, la orilla del río se llenará de lavanderas y entrará la alegría por la banderola de los hospitales.¡Chau Sol…! Cuando en un instante te vayas del todo, morirá la tarde. La nostalgia se apoderará de mí y la oscuridad entrará en Casapueblo. La oscuridad, con su apetito insaciable penetrando por debajo de mis puertas, a través de las ventanas o por cuanta rendija encuentre para filtrarse en mi atelier, abriéndole cancha a las mariposas nocturnas.¡Chau Sol…! Te quiero mucho…Cuando era niño quería alcanzarte con mi barrilete. Ahora que soy viejo, sólo me resigno a saludarte mientras la tarde bosteza por tu boca de mimbre.¡Chau Sol…! Gracias por provocarnos una lágrima, al pensar que iluminaste también la vida de nuestros abuelos, de nuestros padres y la de todos los seres queridos que ya no están junto a nosotros, pero que te siguen disfrutando desde otra altura.¡Adiós Sol…! Mañana te espero otra vez. Casapueblo es tu casa, por eso todos la llaman la casa del sol. El sol de mi vida de artista. El sol de mi soledad. Es que me siento millonario en soles, que guardo en la alcancía del horizonte


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