Irineo Leguizamo

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2002 ~ 11 años difundiendo nuestras raíces ~ 2013


Dr. Carlos Torres de la Llosa

Imágen: cortesía del Museo de Historia Natural Dr. Carlos Torres de la Llosa


Semblanza: Dr. Carlos Torres de la Llosa
(1886 – 1959)
Considerando que es interesante para las nuevas generaciones conocer la
trayectoria de los naturalistas uruguayos que marcaron un hito en la historia
natural de nuestro país, hacemos este recordatorio a un médico que dedicó
toda su vida a observar y estudiar, no sólo el cuerpo humano, sino también
los otros seres que lo rodean, y que forman parte de ese mágico ciclo vital
que continuamente da señales de fragilidad.
El Dr. Torres de la Llosa nació en el Departamento de Durazno en el año
1886, y se graduó de Médico Cirujano en la Facultad de Medicina de
Montevideo en 1915. Fue Director del Zoológico Municipal de Montevideo
desde el año 1920 al 1934; así como tuvo a su cargo la Dirección del
Museo de Historia Natural desde el año 1920 hasta su fallecimiento en
1959.
El 14 de setiembre de 1960 el Consejo Nacional de Educación Secundaria
resolvió designar en su memoria, a este Museo con su nombre.
En 1920 fue nombrado por Concurso Catedrático de Historia Natural en
el "Gabinete de Historia Natural" de la sección de Enseñanza Secundaria de
la Universidad de la República; dado que el Instituto de Preparatorios
Alfredo Vázquez Acevedo, y el Museo (llamado en aquella época
Gabinete), fueron dependencias de la Universidad de la República desde el
año 1911 al 1924.

El Dr. Carlos Torres de la Llosa en el Anfiteatro del Museo, impartiendo una clase
sobre Aves del Uruguay, a sus alumnos del I.A.V.A. (Extraído de “Memoria de
Enseñanza Secundaria” – Marzo 1936 – Marzo 1938).


En 1942, luego de 22 años bajo su dirección, este museo fue considerado el
mejor de Latinoamérica en la categoría de Museo Educativo para liceales y
público en general.
El Dr. Torres de la Llosa se caracterizó por ser un gran docente, educador y
naturalista, interesándose especialmente por la observación y protección de
las aves. Realizaba muchas salidas de campo con docentes y estudiantes a
distintos departamentos de nuestros país, con la finalidad de estudiar su
hábitat, flora y fauna; habiendo elaborado varios censos zoológicos en
diversas zonas de nuestro territorio.
Estos relevamientos le permitieron en 1925 registrar por primera vez en el
Uruguay, tres especies de aves: el "Burrito plomizo" - Porzana spiloptera -
en la barra del Arroyo Pando (Canelones), el “Burrito de patas verdes" -
Laterallus melanophaius - en Bañados de Carrasco (Montevideo), y de un
ejemplar macho de "Águila negra" - Buteogallus urubitinga - en el
departamento de Rocha. Colectó varios ejemplares de estas dos primeras
especies y los mantuvo vivos en el Zoológico de Montevideo. Actualmente
dos " Burritos de patas verdes " de aquella serie, están en la colección del
Museo Nacional de Historia Natural con los N° 152 y 153. Estos registros
están documentados por el Dr. Roberto Dabbene en la Revista Argentina
“El Hornero " (1926 Vol. III, N°4), y por el propio Dr. Carlos Torres de la
Llosa en la Revista del “Jardín Zoológico Municipal de Montevideo"
(1926, Tomo I, N°1).
El Prof. Luis Barattini y Juan Tremoleras fueron los naturalistas con los cuales se relacionó
para taxidermizar la mayor parte de las piezas que hoy se exhiben en el Museo.
También realizó excursiones de investigación y estudio en diversos países
de Sudamérica, visitando museos y estudiando la naturaleza en su seno. Es
así como conoció los Andes, las costas del Pacífico al Sur de Chile, el alto
Paraná, Paraguay y Brasil, con un fructífero rendimiento científico.
Fue un ilustre educador, admirado, respetado y recordado por sus alumnos;
sembrador de vocaciones para muchas generaciones de bachilleres y
estudiantes liceales, que estudiaron en sus libros de “BOTÁNICA”,
“ZOOLOGÍA”, “ZOOGRAFÍA”, y “ANATOMÍA y FISIOLOGÍA
HUMANA”; algunos de los cuales fueron editados en quince ocasiones.
Como docente e Inspector (1951)siempre se preocupó por la metodología
de las Ciencias Naturales, dándole fundamental importancia a las clases
prácticas en los cursos; de ahí su preocupación por enriquecer al Museo
con infinidad de especies naturalizadas que constituyen hoy un patrimonio
natural muy significativo para la observación y estudio de actuales y
futuras generaciones.
Convocado por la Asociación de Profesores dictó en varias oportunidades
cursos sobre “La Enseñanza de las Ciencias Naturales”
Formó parte de numerosos Tribunales de Concurso para docentes de
Secundaria e integró Comisiones para el estudio de las Reformas
Programáticas en las décadas del treinta y cuarenta; participando en las
Asambleas de Profesores de Biología y teniendo en cuenta las opiniones y
sugerencias de los docentes de todo el país.
En 1948 fue nombrado Presidente del “Comité de Educación” que se
encargaría de elegir al Delegado de Profesores al “Consejo Nacional de
Enseñanza Secundaria.”
Figuras muy significativas en el ámbito de la enseñanza de las Ciencias
Naturales como los Profesores: Victoriano Vacarezza, Shaudin Prunell,
Gabriel Gerard, Alberto Detomassi, José Luis Pagano, Enrique Florit y
tantos otros; comenzaron siendo Profesores Agregados o Ayudantes de
Clases Prácticas al lado del Prof. Carlos Torres de la Llosa, para luego
convertirse en excelentes docentes que dejaron su impronta en muchas
generaciones de estudiantes.
Exigente pero muy dedicado a su labor docente, muchos de sus ex –
alumnos, como el Dr. Raúl Vaz Ferreira y el Licenciado Eduardo F. Acosta
y Lara, le enviaban los resultados de sus investigaciones en las
“Comunicaciones Zoológicas del Museo Nacional de Historia Natural”,
dedicándoselas con elogiosas palabras para su persona.
Su vocación por la docencia lo manifiesta emotivamente al finalizar su
prólogo a la octava edición de su libro “Zoología”: “Si el amor que
pusimos en la enseñanza encendió la vocación de los profesores que ayer
fueron nuestros brillantes discípulos, habremos logrado la más grande de
nuestras alegrías.”
Publicó además: “CONTRIBUCIÓN AL CONOCIMIENTO DE LA
FAUNA INDÍGENA”, “CONTRIBUCIÓN AL CONOCIMIENTO DE
LOS OFIDIOS VENENOSOS DEL URUGUAY”, “PARQUES
NATURALES”, “PROTECCIÓN DE LA FAUNA INDÍGENA,” “EL
CHURRINCHE” y “REVISTA DEL JARDÍN ZOOLÓGICO
MUNICIPAL de Montevideo”.
En esta Revista realiza un Catálogo Sistemático de las especies existentes
al 31 de diciembre de 1925, en el Zoológico Municipal de Montevideo,
ubicado en el predio denominado “Villa Dolores”, en memoria de quien en
vida fuera su propietaria. Efectivamente allí residía el matrimonio de
Dolores Pereira con Alejo Rossell y Rius, quienes poseían una importante
colección de animales, la que era visitada por el público los jueves y
domingos. Luego de su fallecimiento legaron la Villa al Municipio de
Montevideo que la destinó al Zoológico Municipal el 14 de marzo de 1919.
A partir de ese momento se hicieron grandes reformas, se construyeron
pabellones, corrales, aviarios, el serpentario, y se abrió un lago para fauna
indígena. Se plantaron más de mil árboles nativos, teniendo en cuenta la
naturaleza del suelo y los fines perseguidos. El Dr. Carlos Torres de la
Llosa fue el creador y propulsor de muchas de estas obras, preocupándose
siempre por dar a conocer no sólo las especies exóticas, sino también las
autóctonas.
Se relacionó con muchos Museos y Zoológicos del exterior y con el
Museo Nacional de Historia Natural, con los cuales mantuvo un
intercambio científico muy prolífico.
.Fue Presidente de la Comisión Nacional del Instituto de Pesca, Presidente
de la Comisión Nacional de Protectores de la Fauna Indígena, y Presidente
del Comité Internacional de las Aves; manifestándose como un luchador
incansable en la preservación de las especies, denunciando en forma
permanente la caza indiscriminada que se practicaba en aquella época, y
que lamentablemente persiste hasta nuestros días.
Supo transmitir su vocación docente y su amor por la naturaleza, no sólo a
sus discípulos, sino también a sus hijos; tanto es así que su hijo Luis A.
Torres de la Llosa, lo sucedió en 1972 como Director Honorario del Museo
de Historia Natural hasta su muerte en 1995; habiendo sido además durante
décadas, un destacado Profesor de Zoología y Didáctica en el I.P.A.
A modo de ejemplo de su forma de pensar y sentir por los animales, vemos
a continuación, una foto tomada por él a sus hijos Célica y Luis Alberto
Torres de la Llosa en el Zoológico de Villa Dolores, y que publicara en la
Revista del “Jardín Zoológico Municipal de Montevideo”, bajo el título de
“Tres amigos”.

Por el ser humano que fue, amante de los animales y de la naturaleza; por
su reconocida capacidad como científico y educador, y por todo lo que hizo
por su Museo, es de estricta justicia que éste lleve su nombre. Nosotros nos
sentimos orgullosos de que así sea, y continuaremos trabajando por el
Museo de Historia Natural, como el mejor homenaje a su memoria.

Lucía Todone

Fuente:  http://www.cursosvirtuales.cfe.edu.uy/

Enlace relacionado:

Museo de Historia Natural de Montevideo Dr. Carlos Torres de la Llosa


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