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“200 AÑOS DE LA BATALLA DEL BUCEO”


 

Prof. Alejandro N. Bertocchi Moran

¡Fuego rasante que el pueblo nos contempla!”

Alm. Brown: 11 de Junio de 1826

 

La historia nos muestra como grandes, cruentas y complejas batallas han marcado el nacimiento o el mismo fin de caudillos, imperios, reinos, naciones y por supuesto las mas diversas doctrinas e ideas políticas y sociales, todo en el marco de la guerra, concepto que Clausewitz, en su magistral obra “Vorn Kriege”, definía como: “un acto de fuerza para obligar al contrario al cumplimiento de nuestra voluntad” (1)

Ciertamente, existiendo el bien y el mal, la justicia y la injusticia, la virtud o el pecado, el odio, el egoísmo, la ambición y la soberbia, la lucha sobrevive entre la especie humana, desde que el mundo es mundo.

En ese menester y dentro de la guerra, una batalla puede torcer el sentido de la misma y por ello lograr la consecución de un objetivo crucial de marcada trascendencia para el conflicto en sí mismo y así doblegar y/ o abatir al enemigo sin remedio alguno para sus intereses.

Por ende profundizar sobre estos hechos de tanto renombre supone revisar eventos que llevan sobre sí una definición mucho más profunda, ya que ante el triunfo o la derrota, todo se cierra en un acontecimiento absolutamente decisivo: una especie de violento cambio de rumbo ante el que se doblegan las ambiciones y/o las esperanzas de uno de los intereses enfrentados.

¿Quién podría negar la importancia capital que tuvieron para la historia choques terrestres de la entidad de Cannas, Hastings, Breda, Saratoga, Waterloo, Ayacucho, Gettysbourg, El Marne, El Alamein, Stalingrado o Dien Bien Phu? Sin duda los desenlaces de estas grandes batallas tuvieron enorme peso sobre la evolución posterior de muchos pueblos, tomado en una escala global.

En el caso particular de la lucha por la independencia del Río de la Plata fue la batalla campal de Las Piedras no solo la primera diana victoriosa del toda la América del Sur, sino que su resultado alejo la posibilidad del Montevideo hispano de poseer alguna esperanza de seguir siquiera controlando el espacio de tierra que alcanzaban los cañones de la Ciudadela.

¿Y que hay del mar? No se podría analizar la historia global sin mencionar a Salamina, Actium, Lepanto, Trafalgar, Navarino, Jutlandia o Mydway pues estos grandes encuentros navales, que en suma incriminaron a centenares de buques y miles de hombres, resultaron absolutamente decisivos en sus inmediatos resultados como lo fue aquel gran choque a la vista de la costa gaditana donde Nelson cimentó por mas de un siglo y medio el indiscutible dominio del mar para su nación. “Inglaterra espera que cada hombre sepa cumplir con su deber”: esta frase decimonónica, que las señales del VICTORY enarbolaron aquel 21de Octubre de 1805, no solo se hizo inmortal sino que significo el ocaso de la ambición planetaria de Napoleón y la hora inicial para la talasocracia británica.

En estos mismos rangos se halla la batalla del Buceo ya que su decisión devengó en que España debió alejar sus pretensiones de hacer navegar al Río de la Plata a aquellos diez mil veteranos de las guerras peninsulares que comandaba el general Morillo, quienes aguardaban en Cádiz la orden de poner proa al sur. Pero en ese caso se dirigieron a Venezuela con todo lo que ello significo para la lucha por la independencia en ese rincón de América. (2)

Es que el resultado de este choque naval que estamos mencionando, librado entre el 14 y el 17 de Mayo de 1814 en un teatro que va desde aguas cercanas al Buceo hasta las inmediaciones de la isla de Flores, resulto en una total derrota española y con esta la inevitable capitulación del Montevideo realista, plaza sitiada por tierra desde 1812 que entonces, al perder su vital comunicación con ultramar, fue bloqueada por los buques del almirante Guillermo Brown.

Por ende, sin discusión, la decisión que se logró en el Buceo (3), significo el fin de los tres siglos de dominación española sobre el Plata. Y ciertamente al conocer el estado en que se hallaban en ese año de 1814 los intereses de la independencia, con San Martín todavía en Mendoza y los realistas amenazando el interior argentino desde el Alto Perú, bien se podría decir que la llegada de auxilios desde España a Montevideo hubiera al menos pospuesto la liberación por largos años. La decisión lograda en el Buceo puso fin a toda incertidumbre.

La fulgurante aparición del irlandés Brown en la escena rioplatense fue la consumación de una serie de eventos que se dieron en Buenos Aires (4).El Río de la Plata contará con su presencia hasta la misma Guerra Grande y será la personalidad naval mas destacada en los conflictos que se dieron en aquel trozo del siglo XIX: el combate del Juncal lo dice todo (5)

A fines de 1813 la situación de la plaza porteña no podía ser mas grave bloqueado su puerto por la escuadra española basada en el Apostadero de Montevideo y por ello si los bonaerenses no lograban romper el cerco, prontamente solo arribaría la capitulación.

Surgen entonces los factores materiales que habían llevado al puerto de Buenos Aires a la consideración geopolítica de que había gozado durante el esplendor de la época hispana. Era a todas luces evidente que los poderosos empresarios bonaerenses, tanto nativos como extranjeros, deberían obrar como para procurarse una armada con que enfrentar al aguerrido adversario de la orilla de enfrente que no era otra cosa que la Real Armada española.

En este espacio se señala la intervención activa de toda una cohorte de personalidades del lobby porteño como el director Gervasio de Posadas, el ministro de hacienda Juan Larrea (6), el comerciante estadounidense Guillermo Pío White (7) y el ministro de guerra Francisco Xavier de Viana. (8) Los buques habían de adquirirse en el mismo puerto porteño donde se hallaban varios mercantes que no operaban a causa del bloqueo impuesto por Montevideo; en este caso la mayoría de bandera estadounidense ya que también la guerra entre EEUU y la Gran Bretaña (1812- 1814) seguía su curso y recién a fines de este año se lograría la firma de la paz de aquella tan sugestiva contienda.

De tal manera con estos aportes se van a adquirir una serie de embarcaciones que luego de varias idas y vueltas serán puestas en estado de servicio de escuadra en una hora donde el desequilibrio que existía con Montevideo hacía necesario buscar una decisión, tomando nota de que la plaza realista se hallaba firmemente sitiada por las tropas de Rondeau y que su única subsistencia la hallaba en su dominio casi absoluto del Plata y sus afluentes. (9)

Posadas nombra Comandante de la Marina del Estado a Brown el 1 de Marzo de 1814 y apenas una semana después ya este se hacía al Río en demanda de Martín García, pieza estratégica clave para cualquier intención de control del Plata superior. La isla se hallaba débilmente artillada por los españoles, pero en esa zona navegaba la flotilla del capitán de navío Jacinto de Romarate que hasta ese momento había bloqueado el puerto bonaerense. Montevideo ya conocía que Buenos Aires preparaba una respuesta por mar y en ese caso había enviado refuerzos en apoyo de este; pero dichos buques no habrían de llegar a tiempo.

Las fuerzas que había de enfrentarse constaban por parte de Brown de los siguientes buques: fragata HERCULES; corbeta ZEPHYR; bergantín NANCY; goletas JULIET y FORTUNA; falucho SAN LUIS y balandra CARMEN, este heterogéneo conjunto montaba unos 111cañones de diversos calibres. Sus tripulaciones eran en su casi absoluta mayoría de nacionalidad anglosajona y el mismo comando dictaba sus órdenes en inglés.

En cuanto a la tripulación de los buques, demás esta el decir que no podía ser sino extranjera; fue irlandesa en su mayoría, como que formaron en ella gran número de desertores de la marina de guerra británica, cosa que hubo de originar sus dificultades con la marina amiga. Entre los oficiales contábase no menos de doce nacionalidades. Criollos fueron únicamente- y como tales reacios a embarcarse- los piquetes de tropa que se sacaron de los cuerpos de línea; y su repugnancia llegó a tal extremo que el general Alvear se vio obligado como escarmiento al fusilamiento de varios cabecillas de los contingentes de la ZEPHYR y la NANCY” (10)

La formación de Romarate estaba compuesta por los bergantines BELEN y ARANZAZÚ; la sumaca GALVEZ; las cañoneras PERLA y LIMA y las balandras MURCIANA y AMERICANA. Unos 33 cañones portaban estos buques mientras en la isla solo había seis piezas. A vuelo de pájaro se supone que era notoria la superioridad de Brown, pero en realidad lo que este ganaba en mayor cantidad de buques y poder de fuego lo perdía ante las veteranas tripulaciones del Apostadero, comandadas por un marino que haría carrera en su tiempo y cuyos hombres se hallaban notoriamente preparadas para afrontar la lucha. (11)

Y así se desarrollo el combate de Martín García que se libró entre el 11 y el 15 de este mes ya indicado donde Brown pudo sí tomar la isla, pero a muy alto precio en vidas, entre ellos varios oficiales. Durante buena parte del evento la HERCULES, a pocos pasos de la costa varó en dos oportunidades expuesta al fuego enemigo y solo la caída de la noche la salvó del desastre. Pero el desembarco general en la amanecida del 15 obligó a Romarate a destrabar el combate ya que sus fuerzas en tierra poco podían hacer frente a la superioridad numérica del adversario. De tal manera los españoles debieron navegar río Uruguay arriba para alejarse de cualquier persecución siendo este hecho muy favorable a los intereses de Brown ya que así se retiraba del Plata su enemigo más peligroso; y con ello se alejaba el jefe naval más prestigioso de los cuadros del Apostadero. (12)

Quedaba expedito el rumbo hacia Montevideo a cuya vista se presentó Brown el 20 de Abril. Ahora la plaza iba a sufrir los rigores del bloqueo, los mismos que durante los últimos meses se le había impuesto a la ex capital virreinal. Para los mandos del Apostadero, conocedores del significado ulterior de esta hora, todo suponía buscar una solución en el marco de una salida general, única medida que podía librar a la ciudad del sufrimiento de un riguroso sitio, amen de que nada se esperaba desde España, al menos por el momento. Se intentó burlar el bloqueo con variada suerte pues en innumerables oportunidades se logro que embarcaciones sutiles se lanzaran a navegar tanto para conducir algún pliego a la península como para faenar ganado o cobrar pesca fresca para el sustento de la plaza o asimismo desembarcar para lanzarse al saqueo de las instalaciones del litoral fluvial dominado por Buenos Aires. Pero nada más.

Obligada queda la lectura de las crónicas para entender lo que en aquellas semanas se vivía entre los muros de la ciudad sometida al hambre y las enfermedades, privaciones que caían sobre hombros de sus pobladores que observaban como cundía el derrotismo entre las filas de sus defensores. El T/N Homero Martinez Montero, en su obra referencial sobre el Apostadero (13) nos muestra con maestría los difíciles momentos que sostenían los cuadros de la Real Armada. En estos capítulos el lector puede apreciar las duras discusiones que sostuvo el gobernador Gaspar de Vigodet con el comandante del Apostadero el capitán de navío Miguel de la Sierra, empujándolo a dar una salida con lo que quedaba de la escuadra, cosa a la que este, al fin, no se pudo negar ya que la situación no daba para mas. Además subsistía un crudo antagonismo entre ejército y marina, cosa ya típica de todo el capítulo del Montevideo español.

Si se quiere profundizar sobre este asunto allí se tiene a Martínez Montero que publica en su libro todas las ulteriores declaraciones del comandante De la Sierra en el Consejo de Guerra que se siguió en España a todos los jefes navales que participaron en los infelices días de Buceo y la capitulación. En esas páginas se es dable observar la fatal baja en su moral que soportaba la Real Armada. Los tiempos en que los buques de Montevideo regían las aguas del Río habían finalizado y ello significaba salir a un combate con poca esperanza y resulta muy sugestivo que el jefe mas preparado por su foja de servicios- el capitán de navío José Primo de Rivera- en el medio de esta emergencia se declaraba enfermo por lo que el mismo comandante debía hacerse cargo de tan apurada situación. En esta obra se recrea todas las instancias habidas en esos momentos, como los sucesivos conciliábulos sostenidos en el Fuerte, donde no solo participo el gobernador y los jefes de ejército y marina, sino las autoridades del Cabildo y notorias personalidades de la ciudad. Y las presiones contra los marinos fueron insuperables; de ellos se esperaba todo: la salvación de la plaza.

Realmente había elementos que complicaban la supervivencia montevideana en grado sumo. La marina española enfrentaba a un opositor que se hallaba ahora con las de ganar, apoyado por factores ya no solo basados en diferencias numéricas, sino que este se hallaba libre de operar pues los británicos- en realidad aliados de España contra Napoleón- no intervendrían al considerar la lucha como una guerra civil.

En ese menester el capitán de navío De la Sierra busco poner todos sus medios en condición de combate: la salida sería dada con once buques: queche HIENA, donde izaba insignia el comandante, corbetas MERCURIO y PALOMA, fragatas MERCEDES y NEPTUNO, bergantines SAN JOSE y CISNE, balandra CORSARIO, lugre SAN CARLOS, goleta MARIA y falucho FAMA-(14) Este conjunto iba a ser apoyado por una veintena de lanchones destinados a dar remolque en las calmas a los que se sumaba la balandra LA PODRIDA que en realidad era una embarcación corsaria que se había hecho famosa operando contra los medios mercantes de Buenos Aires en forma sutil. (15)

En la amanecida del día 14 de Mayo lentamente apareja de Montevideo la escuadra montevideana y aprovechando un fuerte viento norte pone proa hacia la posición de Brown, maniobra que suponía entrar en batalla antes del mediodía, salvo de que la situación deviniera en otro sentido, cosa que ocurrió en desmedro de los deseos de De la Sierra, pues el enemigo se arrimo a Flores evitando desarrollar el combate en aguas de poco fondo y ver de dificultar en un teatro de mar mas abierto los movimientos de la variopinta formación adversaria. Brown pensaba presentar batalla lo más lejos posible del puerto y los cañones de la ciudad.

Sus buques eran los siguientes: fragata HERCULES, corbetas BELFAST, ZEPHYR y AGREABLE, bergantín NANCY, goleta JULIET, sumaca TRINIDAD y falucho SAN LUIS. Por su capacidad de navegación y por su más homogéneo volumen las fuerzas de Brown poseían determinada superioridad sobre el adversario, no en cantidad de piezas sino en tripulaciones, ya más avezadas pues la contratación de marinería extranjera había dado sus frutos a Buenos Aires. (16)

Mucho se ha escrito sobre el devenir de la batalla y muy en especial sobre la conducción del capitán Miguel de la Sierra. A la medianoche de esta primera jornada la HERCULES, ya posicionada entre los peninsulares y su base cañonea fuertemente al insignia enemigo que a fuerza de su mayor andar logra escabullirse poniendo proa al Banco Ingles. El HIENA no volvería a verse en el teatro ya que en las postrimerías de la batalla logro refugiarse en la bahía montevideana. De tal manera al desaparecer de la escena el comandante ya de primera el capitán de fragata José de Posadas se halló al mando del conjunto desde su buque la fragata NEPTUNO ordenando al resto arrimarse a la isla de Flores para fondear y pasar el resto de la noche a la espera. (17)

Al romper el alba del día 16 ahora Brown se interpone entre Montevideo y sus adversarios; peor aún, a barlovento de los mismos, por lo que se produce otro intercambio artillero que poco resultado trae a los gruesos. Y el único suceso que merece destacarse de estas horas es la dolorosa fractura que sufre Brown en una de sus piernas por el retroceso de un cañón.

Así se entabla un combate de persecución donde la HERCULES y la BELFAST se traban en duelo con la MERCURIO, el SAN JOSE y el CISNE, que se hallaban en cola de la desperdigada fila la que prontamente se deshace y cada buque intenta escapar de la persecución hasta que cae la noche y se detiene una vez mas la voz del cañón. Ya en las primeras horas del 17 se produce un cambio de dirección del viento, que ahora viene del E. S. E, lo que apura la caza pues todos ponen proa a Montevideo. Brown, a todo el de su HERCULES, logra la interceptación del CISNE que junto a la goleta MARIA se van contra las rocas de Punta de Lobos evacuando sus tripulaciones ambos buques mientras se ponía fuego a las embarcaciones. De esta manera a la vista de los muros montevideanos se desarrollaba una acción que parecía totalmente perdida para su causa a la luz de lo que se observaba. Y ya al mediodía penetraban a puerto la MERCURIO, el insignia NEPTUNO, el FAMA, el SAN CARLOS, y el resto, sobrevivientes de la derrota, seguidos por su estela por la HERCULES que penetra a la bahía haciendo una breve descarga de fuego contra los muros para luego retirarse aguas afuera. La batalla del Buceo se había dado para Buenos Aires.

Se cerraba un histórico capítulo de 38 años en los que el Apostadero de Montevideo había regido el Plata y el océano austral. Así lo señalan Martínez Montero y Leslie Crawford, sus mas caros apologistas.

El 20 de Junio de este 1814 se firmaba la capitulación de San Felipe y Santiago de Montevideo con ciertas condiciones que luego, tras la entrada de las tropas porteñas, fueron flagrantemente violadas por el general Carlos María de Alvear, despachando a Vigodet hacia Río de Janeiro desconociendo las letras que se habían firmado. (17) Lo cierto es que

Buenos Aires obtuvo un valioso botín: once mil fusiles, mil quinientos quintales de pólvora, doscientos trece cañones de bronce, novecientos sesenta y cinco de hierro, mas noventa y ocho buques mercantes y de guerra que se hallaban en la bahía. Y basta releer la historia patria para asumir que la dominación bonaerense fue para Montevideo uno de los espacios mas oscuros en la común historia de los pueblos rioplatenses. Hasta que, felizmente, en Febrero de 1815 entra a la plaza el coronel Otorgués asumiendo la gobernación de la ciudad para los Orientales.

En suma la batalla del Buceo fue un hecho de gran trascendencia para la marcha de la guerra de la Independencia sudamericana. Sin esa decisión sin duda habrían arribado desde la península los refuerzos necesarios como para que Montevideo pudiera sobrevivir bajo los colores de España con todo lo que este hecho hubiera significado para la región. Pero en definitiva, esto último es solo una hipótesis que Brown se encargó de alejar a fuerza de vela y cañón.-

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NOTAS

1). “De la Guerra”. Esta obra constaba de ocho volúmenes. El general Clausewitz había nacido en Prusia y asistió a las guerras napoleónicas hallándose en las grandes batallas campales de Leipzig y Waterloo. Falleció en 1831.

2)- La expedición al mando del general Pablo Morillo iba inicialmente dirigida al Río de la Plata pero al capitular Montevideo se condujo el contingente a Venezuela batiendo a así a Bolívar y logrando retrasar por tres años la definitiva liberación del país.

3)- Para la República Argentina es esta la “Batalla Naval de Montevideo”, siendo el 17 de Mayo el día conmemorativo de su marina de guerra.

4)- Nacido en el condado de Foxford en 1777, emigro a sus años juveniles a los EEUU donde navegó por varios lustros en buques mercantes. En 1796 fue arrancado de un barco por la leva impuesta por un buque de guerra británico para caer enseguida prisionero de los franceses y conducido preso a Europa. En 1811 hizo arribo al Río de la Plata como capitán mercante radicándose son su familia en Buenos Aires. Con una goleta se dedica al tráfico regular de paquete entre Buenos Aires y Colonia y es en esta tarea que lo sorprenden los acontecimientos que se desarrollan a causa del levantamiento contra España.

5)- Guillermo Brown fue nombrado por el general Manuel Oribe en Setiembre de 1838 General en Jefe de las Fuerzas de Mar de la República. Ver REVISTA NAVAL No. 24. Marzo 1996.

6)- Acaudalado comerciante y naviero catalán.

7)- Una personalidad muy discutida que se había afincado en Buenos Aires en 1803 pues fue acusado de trabajar para los ingleses durante la invasión de 1806- 1807. Poseía en el momento que indicamos una gran fortuna. Pero su final no fue feliz pues falleció en total ruina en 1842.

8)- Oriental. Fue uno de los primeros hispanoamericanos egresados de la Escuela de Guardiamarinas de Cádiz. Navegó en la fragata ASTREA al mando del capitán de navío Alejandro de Malaspina dando la vuelta al mundo. Fue uno de los últimos gobernadores de Malvinas. Poseía altos intereses familiares en la Banda Oriental. Ver su biografía en REVISTA NAVAL No.2. De Viana junto a Miguel Merlo, Francisco Viana y Chucarro, Tomás Sostoa y José Luna Miranda, todos nacidos en esta Banda Oriental, recibieron sus espadas de guardiamarinas en tan prestigiosa academia naval europea.

9)- Todos los víveres que necesitaba la plaza se obtenían de las operaciones de la Real Armada sobre puntos del litoral fluvial, donde se desembarcaban dotaciones de marinería armada que se cobraban ganados y leña para conducirlos a la ciudad.-

10)- CAILLET BOIS Teodoro. “HISTORIA NAVAL ARGENTINA”. Emecé. Buenos Aires-1944.

11)- Al final de su vida Brown señalo que Romarate había sido el mejor marino que enfrentó en su carrera. El español alcanzó la jerarquía de brigadier general.

12)- El 28 de Marzo una flotilla bonaerense comandada por el estadounidense Thomas Notter atacó a Romarate en el Arroyo de la China en una violenta acción. Notter fue completamente derrotado y obligado a retirarse. Posteriormente el jefe hispano entablo animado contacto con Otorgués quién le ofreció garantías si entregaba sus medios a Artigas. Pero todo se resolvió con un salvoconducto que le elevó Buenos Aires para ser todos, finalmente, evacuados a España tras la capitulación de Montevideo. Muchos historiadores argentinos acusan a Otorgués de “connivencia” con los montevideanos.

13)- Obra publicada en España en 1978 por el Instituto Histórico de Marina..

14)- 155 cañones y unos 1087 tripulantes según alguna fuente.

15)- Comandada por Pepe “el Mahones”, afortunado corsario montevideano. Va a ser el único que lograra éxito alguno en la batalla del Buceo. Al primer día de lucha a la altura de las costas de la playa del Buceo logró capturar al abordaje al falucho SAN LUIS y a dos de sus lanchas, resultando herido su comandante, el estadounidense William Clark que falleció al intentar ganar a nado la costa. Con estas presas, LA PODRIDA logró entrar a Montevideo siendo jubilosamente saludado al cañón por la plaza.

16)- Unas 147 piezas de artillería montaban los buques de Brown y sus tripulaciones rondaban los 1200 hombres.

17)- De la Sierra declaró en su juicio que la salida del día 14 se efectuó bajo su protesta y que fue “prematura y sin cálculo”. Sobre su salida del combate señalo que al sur del Banco Ingles, donde lo tomó la noche, no hallo los vientos necesarios como para retornar a la escena de lucha.

18). Es antológica la anécdota habida entre Brown y Vigodet. Cuando el ex gobernador montevideano sube a la HERCULES, que estaba al ancla en la bahía, luego de ser virtualmente echado por Alvear, le dice al marino que se hallaba sin un duro en sus bolsillos quejándose amargamente de la conducta del general vencedor. Sin más Brown le presto de inmediato lo necesario para que pudiera embarcar en un mercante con destino a la ciudad carioca. Luego envía una carta al Directorio porteño señalando no solo este indecoroso hecho-sino avisando que Alvear no le dio parte de la rendición de la ciudad. “Documentos del Almirante Brown”. Tomo I. Página 112- ANH. Buenos Aires. 1958.

comodorber@hotmail.com

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