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Plaza de toros de la Unión

 Historia en texto e imágenes


 En los últimos días de octubre de 1853, reunidos en casa de don Tomás Basañez, y junto con el dueño de casa, los prestigiosos vecinos de La Unión Pedro Piñeyrúa, Juan José Durán, Cesáreo Villegas y Luna, Pedro P. Díaz y José Luis Vila, concretaron la idea de levantar una Plaza de Toros.
 
 La sociedad compró a Larravide el terreno necesario para la construcción de la plaza al precio de medio real la vara. Según Ferdinand Pontac -el conocido seudónimo del Dr. Luis Bonavita- la Sociedad fue severamente criticada por esa compra, ya que despreció una oferta de terreno gratuita y con ladrillos como refuerzo del regalo. Pero la ubicación central con acceso por 8 de Octubre y la actual Lindoro Forteza, predio que hoy enmarcan las calles Purificación, Orense, Trípoli y Pamplona, decidieron a la Sociedad a elegirlo.
 
 El constructor de la plaza fue Antonio Fongivell. En febrero de 1854 se llamó a propuestas para la compra de ladrillos, resultando ganador de la licitación don Tomás Basáñez, que ofreció ladrillos especiales de mucho mayor tamaño que los corrientes. Para asentar las hiladas de ladrillos se trajo tierra de las orillas del Tiber, en Roma, lo que dotó de la necesaria solidez a la obra, pero la encareció. La plaza, cuya construcción comenzó en marzo de 1854, tenía capacidad para 12.000 espectadores, cómodamente sentados en el anfiteatro circular. Alcanzó una superficie de 6.082 metros cuadrados, siendo los terrenos de propiedad de la Sociedad de un área de 21.916 metros cuadrados. Mientras se procuraban los toros para las primeras corridas -que fueron seleccionados en los establecimientos de José M. Viñoles y de Ramón Pérez- y otros viajaban a España para buscar lidiadores expertos, se decidió, ante las urgencias de dinero de la Sociedad, inaugurar la plaza en febrero de 1855.
 
 Durante el paso de su funcionamiento, la plaza de La Unión determinó la incorporación de diversos diestros y sus cuadrillas a la vida social de la Villa que se proyectaba, muchas veces a los cafés del Centro donde se comentaban los acontecimientos de las corridas y se formaban tertulias de aficionados y toreros.
 
 La tradición taurófila de Montevideo que en lo literario fue iniciada por el poeta Francisco Acuña de Figueroa -vecino de La Unión y que a menudo presidiera la fiesta en muchas oportunidades- con sus "Toraidas", vino a tener continuidad en los estampones taurinos de Pedro Figari. En ellos el gran pintor retrató a la manera impresionista una serie de episodios acaecidos en el Circo de La Unión en la época de Mazantini, el Gallo, Punteret, el Torero y otros diestros.
 
 En 1888, el famoso torero valenciano Francisco Joaquín Sans, apodado "Punteret", que se había apoderado de las mejores palmas de los aficionados, por su valentía, destreza y elegancia, fue alcanzado en una corrida. Su muerte trajo como consecuencia la prohibición de las lidias de toros a partir del 31 de marzo de 1890 en todo el territorio nacional.
 
 Al terminar el siglo, en 1899, se restablecieron las corridas, pero con toros embolados. Después no hubo toros hasta 1907, en que la Empresa Malet obtuvo un permiso para efectuarlas, dando una serie de espectáculos con toreros que contrató en el Paraguay, donde había corridas en aquel momento.
 
 La antigua plaza fue demolida en 1923, cuando la perspectiva de la restauración de la fiesta era totalmente improbable.

 

Extractado de la historia del barrio de la Unión  (Intendencia de Montevideo)


 Imágenes

Joaquín Sanz "Punteret", torero valenciano embestido por el toro "Cocinero" en la corrida del 26 de febrero de 1888 y fallecido dos días después.

La Plaza de toros en plena actividad

La Plaza en estado de abandono antes de su demolición


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