Irineo Leguizamo

www.EnlacesUruguayos.com

2002 ~ 14 años difundiendo nuestras raíces ~ 2016


"Esta bandera no se arría ni se entrega"

Comandante Timoteo Domínguez



Por Aurelio Nicolella

Las palabras que llenan de orgullo a más de un oriental fueron pronunciadas por Timoteo Domínguez, cuando se encontraba en la isla Martín García, al pronunciar, al decirlas declararon que el “orgullo oriental” existía como siempre existió desde la época de las luchas patrias encabezadas por Artigas.
Timoteo Domínguez era en ese entonces comandante de la guarnición oriental que se hallaba ocupando la isla desde la época en que el comandante francés Le Prèdour la ocupara en la guerra contra el argentino Juan Manuel de Rosas.
Así terminada la guerra de confrontación con Rosas, derrotado este y habiendo triunfado el general argentino Justo José de Urquiza, con la ayuda de brasileños, uruguayos y de la marina francesa, toma el gobierno de la Confederación Argentina.
Habiéndose cumplido la misión y no teniendo más interés militar alguna es que luego unos meses el comandante Le Prèdour, al tener que retirarse de la isla es que manda sendos comunicados a los gobiernos de Montevideo y Buenos Aires, según la nota enviada la misma rezaba: “La suerte de la isla debía depender de los arreglos que se formaran entre el gobierno de la Confederación Argentina y el de la República Oriental del Uruguay”. El gobierno argentino manifestado desde un primer momento que la isla era patrimonio de la Confederación, con lo cual la posición de Buenos Aires era inobjetable no había situación probable para un arreglo. Le Prèdour pido las excusas del caso al gobierno argentino, puesto que el francés creía haber realizado un acto de cortesía, al poner a dialogar a ambas naciones sobre el tema en cuestión, no obstante Buenos Aires mando una nota diplomática al poder ejecutivo uruguayo manifestándole que debía hacer entrega de la isla a las autoridades argentinas, previniendo que entre los días 10 al 15 de marzo de 1853 partiría del puerto de Buenos Aires una fuerza militar suficiente para tomar definitiva posesión de la isla.
Mientras tanto Timoteo Domínguez con su grupo de orientales se encontraban ocupando la misma en forma pacifica pero con algunos pertrechos militares.
Barcos y tropas bonaerenses llegan el día 16 de marzo de 1853 a la isla Martín García ocupándola, el jefe oriental ya había recibido instrucciones del gobierno de Montevideo de entregar a las tropas argentinas la isla.
Así Domínguez tuvo que hacer entrega de la isla en la cual nunca imagino entregarla a otro país, lo que se sabe es que juntó a sus hombres, a las cinco mujeres y los tres niños de la isla, les formo ante el mástil donde flameaba la bandera oriental, y pronuncio con impotencia la frase “esta bandera ni se arría ni se entrega”, retiro el mástil se lo cargo al hombro, subió a un ballenero y partieron hacia la Colonia del Sacramento, dejando la isla Martín García en manos de los argentinos.
Esta frase le dio una popularidad ya que el orgullo herido de un patriota se hizo sentir hasta en las mismas entrañas de la patria oriental.
Pero a veces el destino tiene formas trágicas es así que ocho meses después del regreso a suelo oriental de Timoteo Domínguez mientras este se desempeñaba como Jefe de político del departamento de Soriano, en una revuelta, los blancos lo apresaron, le cortaron la cabeza y se la entrega a su esposa, la misma con la cual había convivido en la isla en medio del río de la Plata.
Pero don Timoteo, volvió ya que desde 1965 al noroeste de la isla Martín García comenzó a asomarse el lomo agrisado de un enorme banco de limo y arena. El acuerdo entre Argentina y el Uruguay firmado en 1973, asigna la posesión de la isla Martín García a la Argentina pero no así de las demás islas que se vayan formando por la acción de la sedimentación, pudiendo emerger de las aguas del sector uruguayo, es así que con los años surgió una isla de proporciones inocultables, bautizada por los uruguayos con el nombre de Timoteo Domínguez.
Como algo mágico es que con el correr de los años la isla de Timoteo Domínguez comenzara a encerar a la isla Martín García, quedando esta como un enclave dentro del territorio uruguayo.
El milagroso regreso de Timoteo Domínguez en el Río de La Plata, pareciera ser como un fantasma que recorre las aguas clamando que el orgullo oriental sigue vivo, por haber entregado la famosa isla.

Fuente:
http://www.aurenews-proforma.blogspot.com.es/2009/03/esta-bandera-no-se-arria-ni-se-entrega.html 


Islas Martín García y Timoteo Domínguez

Martín García es una isla del Río de la Plata bajo soberanía de la República Argentina, ubicada a 3,3 km de la punta de Martín Chico y a 1,5 km del grupo de islas aluvionales argentinas que integra la isla Oyarvide. Este exclave argentino en aguas uruguayas forma parte del partido de La Plata en la provincia de Buenos Aires. Inmediatamente al norte de Martín García se encuentra la isla uruguaya Timoteo Domínguez, anteriormente llamada punta Bauzá por la Argentina, que disputó su posesión hasta 1973. Las dos islas se unieron naturalmente debido a la sedimentación aluvional, por lo cual, desde el acuerdo del 18 de junio de 1988 entre ambos gobiernos se ha establecido una frontera seca en la ahora isla Martín García - Timoteo Domínguez. Otros depósitos aluvionales crearon frente a la costa noroeste de Martín García los islotes Hércules, actualmente fusionados y bajo soberanía uruguaya.
Debido a su polémica histórica, la calidad de exclave argentino rodeado por aguas uruguayas que actualmente posee la isla Martín García surge recién tras la firma del Tratado del Río de la Plata entre la República Oriental del Uruguay y la República Argentina a mediados de 1973; en efecto, por estos tratados la isla está rodeada por aguas de jurisdicción uruguaya, aunque la distancia respecto al resto del territorio argentino es inferior a los dos kilómetros.
A cambio del reconocimiento de la soberanía argentina sobre la isla Martín García, Argentina debió reconocer la soberanía uruguaya de la isla Timoteo Domínguez —un banco aluvional hoy ya adosado al borde norte de Martín García. La solución adoptada, si bien no conformó a ninguna de las partes, permitió llegar a una fórmula de mal menor, en el límite de lo aceptable para ambas naciones.
El art. 45 del tratado señala: la Isla Martín García será destinada exclusivamente a reserva natural para la conservación y preservación de la fauna y flora autóctonas, bajo jurisdicción de la República Argentina. Por otra parte, se delimitó un deslinde que acota la extensión de Martín García hacia el norte y al sudeste, porque teniendo en cuenta el enorme arrastre aluvional existente en la zona, se previó que se produciría su unión con la isla Timoteo Domínguez, de jurisdicción uruguaya, cosa que ya es realidad. La adición aluvional que se deposite en los frentes de Martín García que miran al canal de Martín García —o «Buenos Aires»—, y al canal del Infierno pertenecerá a la Argentina, en virtud del art. 46.
Uruguay ha evitado que la isla fuera utilizada por la Argentina, en varias oportunidades, para otros fines que no fuera el de reserva natural gracias al art. 45.


Historia del tratado del Río de la Plata

Luego de que la independencia de Uruguay fue acordada en la Convención Preliminar de Paz de 1828, Argentina y Uruguay quedaron como estados límitrofes en el Río de la Plata, pero ambos países no fijaron los límites del estuario. La situación de límites indefinida se tensó al máximo siendo canciller argentino Estanislao Severo Zeballos (1854-1923), quien sostenía que Uruguay no tenía derecho a usar el Río de la Plata, salvo en su marea alta, de otro modo, los uruguayos se estarían bañando en aguas argentinas. Esta teoría fue denominada “Doctrina Zeballos”, tesis compartida también por el ministro de Marina, el contralmirante Betbeder. Se comenzó a hablar así de la “teoría de la costa seca” que se basaba en la interpretación de que en la Convención Preliminar de Paz Argentina no había cedido ni renunciado a parte alguna del Río de la Plata.
La tensión llegó a su máximo durante la presidencia de José Figueroa Alcorta (1860-1931). Se presentaron tres casos litigiosos: el de la pesca industrial argentina en costas uruguayas, el naufragio del buque argentino Constitución frente a Colonia –oportunidad en que no le fue permitido al gobierno uruguayo asistirlo, y ejercicios de guerra realizados por la Armada argentina entre la isla de Flores y el banco Inglés, cerca de la costa uruguaya. En todos los casos, se negaba a Uruguay jurisdicción sobre la aguas del Río de la Plata.
Fue recién en 1908, sin embargo, que Uruguay tomó conciencia de la posición de Zeballos al divulgar Eduardo Acevedo Díaz el texto de un discurso pronunciado por aquél, en 1906, ante una Junta de Notables convocada por el presidente José Figueroa Alcorta debido al estado negativo de las relaciones con Brasil. En el seno de esa junta de notables Zeballos expuso sus ideas de dominio exclusivo de la Argentina sobre todo el Río de la Plata. De inmediato, en la propia Argentina, el diario La Nación, en concordancia con lo sostenido por su fundador y por Rufino de Elizalde, quien fuera canciller durante la presidencia de Bartolomé Mitre, se opuso a la interpretación zeballista.
En Montevideo el impacto generado dio lugar a diversas acciones y a una indignación del gobierno y la opinión pública. En Uruguay era presidente Claudio Williman (1863-1934), siendo su ministro de Relaciones Exteriores, Jacobo Varela Acevedo, quien renunció al cargo por entender que se debía romper relaciones con el gobierno argentino. Sucedió a Varela Acevedo en el Ministerio Antonio Bachini (1860-1932), quien había sido director y redactor de publicaciones argentinas, sosteniendo en su momento diversas polémicas periodísticas con el propio Zeballos. Ante los hechos, Williman desarrolló una importante e intensa ofensiva diplomática fortificando el relacionamiento con Brasil e intentando separar la posición del canciller argentino de la del gobierno del vecino país. Zeballo terminó separado del cargo.
Las características geográficas del Río de la Plata dificultaron su clasificación, importante para determinar qué derechos podían ejercer terceros Estados sobre el estuario. Si el estuario "del Plata" fuese considerado como un mar, entonces cada Estado tendría soberanía sobre una franja del mismo; en cambio, de tratarse de un río, los Estados tendrían soberanía sobre todo el espejo de aguas del mismo. A su vez, en el caso de tratarse de un río, se consideraría parte del dominio fluvial de un Estado, por lo que la soberanía no podía ser limitada por el derecho, ni siquiera para el paso inocente.
El dilema dejó de existir en 1961 con la declaración conjunta argentino-uruguaya, donde se estableció que “el límite exterior del Río de la Plata”, divisorio de las aguas con el océano Atlántico, era la línea imaginaria que une Punta del Este (Uruguay) con punta Rasa del cabo San Antonio (Argentina). Esto determinó que cualquier barco que cruzara dicha línea imaginaria quedaría sometido a la jurisdicción de alguno de los dos países.
El acuerdo definitivo se logró en 1973 con la celebración del Tratado del Río de la Plata y su Frente Marítimo.
Jurisdicción del río
Se estableció una franja de jurisdicción exclusiva adyacente a las costas de cada parte en el río. Esta franja costera tiene un ancho de siete millas marinas entre el límite exterior del Río y la línea recta imaginaria que une Colonia (Uruguay) con punta Lara (Argentina). Desde esta última línea hasta el paralelo de punta Gorda, la franja costera de cada país tiene una anchura de dos millas marinas.
Estas franjas hacen algunas inflexiones de modo que todos los canales de acceso a los puertos de ambos países queden incluidos dentro de ellas y que los canales de navegación se encuentren en aguas de uso común. Esta anchura fue elegida especialmente para evitar toda coincidencia con las medidas 3 y 6 o 12 millas usadas para el mar territorial. Todo ello para dejar bien en claro a las potencias marítimas que "El Plata" es un río y, por lo tanto, no son de aplicación las normas sobre mar territorial.
El volumen y espejo de agua que se encuentra en el área intermedia entre las franjas de jurisdicción exclusiva, son “aguas de uso común”, lo que representa la aceptación de la pretensión uruguaya de establecer la “equidistancia o línea media”, a diferencia del “talweg” propuesto y reclamado por Argentina.
Navegación

Se estableció la libertad de navegación (art. 7) y la igualdad de uso de los canales situados en aguas de uso común (art. 10). Respecto a los buques de terceros Estados se hace una distinción según se trate de buques de los países de la cuenca del Plata (Brasil, Bolivia, Paraguay), o buques de terceras banderas. El artículo 11 establece lo siguiente:
En las aguas de uso común se permitirá la navegación de buques públicos y privados de los países de la Cuenca del Plata y de mercantes, públicos y privados, de terceras banderas, sin perjuicio de los derechos ya otorgados por las Partes en virtud de Tratados vigentes. Además, cada Parte permitirá el paso de buques de guerra de terceras banderas autorizados por la otra, siempre que no afecte su orden público o su seguridad.
Tratado del Río de la Plata, art. 11
Islas
El Tratado establece una línea fija, similar a la línea media del río, que sirve de línea divisoria para las islas existentes en el río y las que puedan emerger en el futuro. Las que se encuentren al Este y al Norte de dicha línea pertenecen a Uruguay y las que están al Oeste y Sur, a Argentina.
La mayor dificultad a este respecto se planteó por la isla Martín García. Esta isla, situada a menos de 2 millas marinas de la costa uruguaya, está ocupada por Argentina desde 1852. La solución dispuesta por el tratado no conformó a los países si bien trató de causar el menor mal posible.
El artículo 45 dispone: “la Isla Martín García será destinada exclusivamente a reserva natural para la conservación y preservación de la fauna y flora autóctonas, bajo jurisdicción de la República Argentina”. A la vez, se limita a través de puntos específicos de latitud y longitud, teniendo en cuenta aluvión del río, se pronosticó que se produciría la unión de la isla Timoteo Domínguez, de jurisdicción uruguaya, con la isla Martín García, lo que se ha producido en la actualidad.
En virtud del artículo 45, en varias oportunidades Uruguay ha evitado que la isla fuera utilizada por Argentina para otros fines que no fuera el de “reserva natural”.[cita requerida]
Área común de pesca
En su artículo 73 el tratado creó un área común pesquera para los barcos de ambos países en el frente exterior marítimo del río de la Plata más allá de las 12 millas costeras. Dicha zona es la determinada por dos arcos de circunferencias de doscientas millas marinas de radio, cuyos centros de trazado están ubicados respectivamente en Punta del Este y en punta Rasa del cabo San Antonio.
La Comisión Administradora
La Comisión Administradora del Río de la Plata (CARP) creada por el tratado ejerce importantes funciones balizamiento, navegación, construcción de obras, practicaje, búsqueda y rescate, promoción de estudios e investigaciones de carácter científico, conservación de los recursos vivos y prevención y eliminación de la contaminación, según lo establece el propio tratado.
El 15 de julio de 1974 se firmó el Estatuto de la Comisión Administradora del Río de la Plata y el 18 de abril de 1997 se llegó a un Acuerdo de Sede entre Argentina y la Comisión Administradora del Río de la Plata. El artículo 3 del Estatuto de la Comisión Administradora del Río de la Plata establece que la Comisión tiene como sede la isla Martín García, aunque puede reunirse en cualquier otro lugar del territorio de cualquiera de las partes.
La Comisión está compuesta por cinco delegados de ca­da país. La presidencia y vicepresidencia de la Comisión son desempeñadas, por períodos anuales y en forma alternada, por los presidentes de cada delegación. Las decisiones de la Comisión se adoptan por el vo­to conforme de ambas delegaciones. Cada delegación tiene un voto, que se expresa por su presidente o quien lo sustituye.
Funciones
Las funciones de la Comisión son:
Promover la realización conjunta de estudios e investigaciones de carácter científico, con especial referencia a la evaluación, conservación y preservación de los recursos vivos y su racional explotación y la prevención y eliminación de la contaminación y otros efectos nocivos que puedan derivar del uso, exploración y explotación de las aguas del Río;
Dictar las normas reguladoras de la actividad de pesca en el Río en relación con la conservación y preservación de los recursos vivos;
Coordinar las normas reglamentarias sobre practicaje;
Coordinar la adopción de planes, manuales, terminología y medios de comunicación comunes en materia de búsqueda y rescate;
Establecer el procedimiento y la información que suministrar en los casos en que las unidades de una Parte que participen en operaciones de búsqueda y rescate ingresen al territorio de la otra o salgan de él;
Determinar las formalidades a cumplir en los casos en que deba ser introducido, transitoriamente, en territorio de la otra Parte, material para la ejecución de operaciones de búsqueda y rescate;
Coordinar las ayudas a la navegación y el balizamiento;
Fijar las zonas de alijo y complemento de carga conforme a lo establecido en el artículo 28 del Tratado;
Transmitir en forma expedita, a las Partes, las comunicaciones, consultas, informaciones y notificaciones que las mismas se efectúen de conformidad a la Parte Primera del Tratado;
Cumplir las otras funciones que le han sido asignadas por el Tratado y aquellas que las Partes convengan otorgarle en su Estatuto o por medio de notas reversales u otras formas de acuerdo.

 
Fuente: www.wikipedia.com


Regresar a Enlaces Uruguayos