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2002 ~ 14 años difundiendo nuestras raíces ~ 2016


LA DOCTRINA “COMPARTIRI MARE” BASE DE LA DISPUTA
POR LA NAVEGACIÓN DEL RÍO DE LA PLATA
ENTRE ESPAÑA Y PORTUGAL, SIGLOS XVI- XVIII.*
De Pedro Lopes de Sousa (1531) hasta el Tratado de de San Ildefonso (1777).
Como se explica de inmediato para Portugal fue siempre asunto prioritario “compartir la navegación del Río de la Plata” y negar de plano la pretensión española del " Mare Clusum"
Que le negava toda posibilidad de que sus navíos se internasen de E a O desde las costa sureñas
De su colonia Brasil.
Por tanto debe ser incluido como otro de los antecedentes de la expedición de Manuel Lobo,al mismo tiempo que demuestra de manera contundente la dependencia de los intereses de la corona lusitana en Europa con los acontecimientos puntuales del Río de la Plata.
Sin pérdida de tiempo cuando en 1531 se confirmó el éxito de la expedición de Pero Lopes de Sousa hasta las bocas del río Paraná, también se percibió que se abría una importante vía de comercio legal desde un Janeiro estrechamente ligado a Lisboa y esta a su vez con el resto de Europa, con el puerto de Buenos Aires, boca de salida de materias primas y metales.
Se entiendió que el mejor camino era el de aplicar sin variantes la doctrina del “Compartiri Mare " que se suponía como la que ofrecería menor resistencia por parte de España.
Si bien el objetivo básico fue incrementar cada vez más ese flujo que sin duda convenía a ambas coronas, nunca le fue ajeno a Portugal que España se aferrara sin discusión a la doctrina de Mare Clausum lo que echaba por tierra su pacífico propósito de que la navegación podría ser compartida sin hostigamiento .
La postura de Carlos I y los asesores de la corona era irreductible y Portugal con gran sabiduría no sólo no la combatío de frente sino que por el contario aceptó transitoriamente las reglas de juego impuestas.
Así quedó demostrada una vez más la sagacidad de la cancillería luistana: aprovechar como argumentos los más sólidos que obran en su favor y que eran nada menos que las Bulas Papales de Eugenio IV en 1436, Nicolás V en 1437, Calixto III 1456, Alejandro VI en 1497 y León X en 1514.
Si bien en rigor todas se refieren concretamente al apoyo de las nuevas exploraciones, tanto como la lucha contra los infieles, fueron armas eficaces que le permitieron a Portugal crear centros comerciales de gran poder económico con florecientes negocios con Africa y Oriente.
Ahora el modelo servía para sus intereses con la afirmación del eje Janeiro-Buenos Aires, trampolín para remesar las materias primas a Lisboa, centro de distribución internacional.
Con demostrarle a Europa que la expedición de 1502 de la que participó
el cosmógrafo Amerigo Vespucio (entonces al servicio de Portugal) fue la primera que pasó el cabo de Santa María límite entre el Atlántico Sur y el río de la Plata y que siguióe con rumbo E-O y pasando por el puerto de Montevideo, era suficiente.
De difundir esto en las cortes europeas se encargaron los cosmógrafos portugueses que rebatieron en 1681, los argumentos de los españoles Jorge Juan y Antonio Ulloa.
Producida la reconquista de la Colonia do Sacramento por las tropas españolas según mandato del gobernador de Buenos Aires, la cancillería portuguesa reclamó con una irreprochable pieza jurídica (que fue de difundida en Europa) con el título de " Notícia e Justificam do título de boa fee com que se obrou a nova Colonia do Sacramento nas terras da Capitania de S.Vicente no sitio chamado de S. Gabriel nas margens do Rio da Prata" un documento preciso, pieza juridica y diplomática bien fundamentada y que junto con las notorias debilidades políticas, financieras y militares de la monarquía española que desde 1665 cuya cabeza visible era Carlos II, darán paso a la firma del Tratado Provisional por el que a Portugal se le devolvería de inmediato, la plaza de la Colonia.
Para situar correctamente el problema creo necesario hacer un poco de historia sobre las tres doctrinas en boga en cuanto a disputa de los mares en el siglo XVI y comienzos del XVII.
En 1608 surgió en Holanda la figura de Hugo Grotius que planteó un profundo cambio de 180º. al procamar la de "Mare Liberum", contra la de "Mare Clausum."
Corresponde referirse a Grotius como al fundador de los conceptos de "ética natural" y del "contrato social".
En 1609 publicó su tratado "Mare Liberum" en el que promovió la “libertad de los mares” o sea la doctrina de que “ las vías de comunicación marítima /son/ para el beneficio de todos y no exclusivo de alguna corona en particular”.
Como era de suponer no fue aceptada de plano y esta revolucionaria doctrina fue rebatida veinte y seis años después por el portugués Fray Serafim de Freitas, defensor acérrimo de la tradición, por que así convenía entonces a los intereses de la era Felipina desde que políticamente eran comunes los de España y Portugal .
Por oportuno e ilustrativo reproduzco parcialmente el artículo siguiente autoría del investigador portugués Pedro Calafate publicado por el Centro Virtual Camôes de Lisboa en 2002:
“ Esta doctrina válida para todos los mares es la que se aplicó “in totum” España en el Río de la Plata, hasta que Juan IV devolvió la soberanía de Portugal a la Casa de Braganza con el triunfo rotundo del movimiento independentista encabezado por la nobleza lusitana en 1640.
Entonces la situación cambia y Portugal lucha por imponer la doctrina de Compartiri Mare para que razonablemente y por vía pacífica y no de enfrentameiento naval España la acepte como la mejor fórmula política de "compartilhar a navegaçâo do Rio de Prata sem agravo".
Como era de recibo la confrontación entre España y Portugal por la navegación del río de la Plata tuvo permanentes altibajos tal como surgirán en en el Tratado de Permuta de 1750 donde la primera reivindica un vez más su “exclusivo derecho a la navegación” para lo cual cede los siete pueblos misioneros a Portugal a cambio de recibir la plaza de la Colonia.
El gobernador Antonio Pedro de Vasconcellos (1722-1749) firme opositor al Tratado da su parecer al rey D. Pedro I le dice textualmente: “Ora largando a nova Colonia, e postaesa fortaleza nas mâos dos Castelhanos
Nâo só perderemos com o seu territorio más também a nossa liberdade e navegar o Rio da Prata q thé agora como a das Amazonas servio de meta do Dominio de Portugala na América3” (En: Biblioteca Nacional de Brasil. Rio de Janeiro, Doc. Colonia , Legajo II-31-32-)
La obsesión de España se repeitirá décadas después en la letra del Tratado de San Ildefonso de 1777 en el que se afirma “ que la navegación es privativa de su corona” una vez reconquistada la plaza porD. Pedro de Cevallos.
Lo invesosímil fue que España, siendo militarmente triunfadora por la arrolladora acción militar de Cevallos que llegó hasta el confín este de la Banda Oriental limitante con Brasil, perdiera en la mesa de negociaciones los riqiuísimos territorios castellanos del sur que fueran usurpados lenta pero solidamente desde 1774 por los portugueses de San Vicente.
Volviendo a la doctrina de " Compartiri Mare" se mantuvo “ de oficio” evitando una lucha armada que no convenía a ninguna de las dos coronas pese a la protesta formal de España a partir de enero de 1680 ,cuando el Regente D. Pedro ordenó la fundación de la Colonia del Sacramento que se consolidó al año siguiente con la firma del Tratado Provisional.
Conviene advertir que durante los sesenta años que duró la Unión Ibérica (1580-1640) los reyes Felipinos descuidaron los intereses comerciales de Portugal en beneficio de España y repetimos que recién en 1640 con Juan IV retomóo la línea de la liberación comercial de la corona ésta volverá a prosperar.
Entonces aunque se repitió el viejo impulso de arriesgar la exploración de rutas marítimas, de momento Portugal estaba lejos de tener un poderío naval capaz de asegurar el éxito de grandes empresas.
En el Río de la Plata no se produjeron acontecimientos dignos de mención en cuanto a volver a poner en riesgo los derechos alegadados por el Portugal de Juan III en 1531 de “COMPARTIRI MARE”.
Siguiendo la relación cronológica de lo que sucedía entonces en Europa, no se puede omitir el dato que en 1637 el jurista inglés John Selden también se aferró a los postulados de Mare Clausum con su obra “Yegua Clausum” publicada en 1635 en la que defiendió abiertamente la soberanía británica sobre los mares entre las islas británicas y el continente, lo que debe interpretarse como una respuesta negativa a la postura de Grotius.
Portugal por cartas del destino le tocó al Príncipe Regente D.Pedro hacer realidad la conveniencia de declarar el uso en común de la navegación en el Río de la Plata para establecer una corriente comercial permanente como consta en el texto de las Instrucciones que dicta a Lobo en noviembre de 1678.
Lisboa necesitaba disponer de esa vía marítima para abrir nuevos mercados, ya que al cerrarse los de Oriente bajo la corona Ibérica y con una experiencia ganada en parte del siglo XV y ochenta del XVI se sentía capaz de cerrar buenos negocios con otras coronas europeas.
D.Pedro usó argumentos comprobables por todos como que la pretensión “da Espanha de exclusividade” fue siempre burlada por comerciantes, marinos y piratas, lo que era cierto y probados oportunamente, que lo mejor era “fixar uma atitude positiva e realista” entre ambas coronas.
Según se infiere de su pensamiento político esto permitirá el equilibrio pacífico de compartir “ a navegaçâo” como un hecho beneficioso para el comercio entre ambos y hasta podría incluir a terceros.
De momento la citada “Compartiri” se conviertiría en uno de los ejes de la confrontación y aunque no se menciona ningún documento con la firma del Príncipe Regente se sabe que esa era claramente su postura.
Resumiendo: a partir de la expedición de Lobo los navíos portugueses navegan todo el curso del río de la con rumbo Plata E-O y vice-versa sin preocuparse de las protestas de España.
En otras palabras la doctrina “Compartiri Mare” entró en vigencia en la práctica por decisión unilateral de Portugal y no hubo marcha atrás.
El centro del asunto está probado que Portugal aprovechando la coyuntura aumentó su presión para navegar “ pela bacía do Prata” puesto que las tierras sureñas de su colonia brasileña eran las de San Vicente, fronterizas con “as terras dos castelhaos”.
Además que fue añeja costumbre penetrar en la Banda Oriental por tierra como lo habían hecho sistemáticamente los bandeirantes paulistas con propósitos de saqueo y pillaje en tierras castellanas, sin tener más que una débil oposición de las tropas españolas.
Estos atropellos comenzaron en las primeras décadas del siglo XVII y nunca se negó que fuesen apoyados por el poder político de Lisboa y alentado por los comerciantes paulistas que tenía interés en demostrar que “tudo era possível no rio da Prata”.
Considero este antecedente como valioso por cuanto los portugueses lo convirtieron en un frente de apoyo a la economía paulista y los españoles nunca pudiron combatir militarmente a las banderas, siendo probable que las temieran por su organización casi perfecta en cuanto a la sincronización de los ataques y los beneficios obtenidos en cada operación.
Basado en estos exitos aunque no fueran dirigidos por oficiales del ejército portugués, es que en 1646 el gobernador de Bahía D. Antonio Telles da Silva conocedor del “sucesso do assalto sem nehum perigo ao campo inimigo” aconseja formalmente al rey Juan IV de aprovechar las ventajas de "tomar conta tudo rio da Prata” sin reparar el costo en fuerzas militares y navales a emplear, seguro de los enormes beneficios comerciales que le darían a Lisboa a corto plazo.
Se afirmsa que tres años antes se presentó, otro proyecto semejante gestionado por el ex gobernador de Rio de Janeiro D. Salvador Correa de Sa e Benavides, que con certera visión de lo que le significaría a Portugal las riquezas regionales, le habría sugerido al monarca fundar un "povoado" frente al puerto de Buenos Aires, para traficar libremente “tudas as mercadorias que forem objeto de comércio, sem ouvir os protestos da Espanha”.
Todos estos sucesos conocidos detalladamente en Madrid son argumentos que fortalecían el legítimo temor de que Portugal pretendiera abiertamente los territorios “castelhanos no Rio da Prata” y hasta llegase a consumar tal propósito por su armada y fuerzas de tierra.
España ignoraba que no era posible tal suceso por que la fuerzas lusitanas estaban demasiado dispersas en Europa y Africa y lo que habían destinado a Rio de Janeiro era suficiente sólo para mantenimiento de la defensa local.
Pese a esta realidad, seguía en pie la vieja preocupación de la época de Carlos I por ser el único“dueño” de la navegación a raíz de la expedición portuguesa de 1531 la que siguió sin pausa con todos sus sucesores en los siglos XVI-XVIII al descubrirse la riqueza pecuaria de la región, a la que aunque los portugueses oficialmente jamás hacieran mención pero si, aprovechan sus personeros civiles con gran lucro..
Insistimos , España nunca cedió terreno en sus pretensiones de “ exclusivismo” y basta leer cuidadosamente el Tratado de Permuta para comprender como en 1750, dos siglos después se sigue haciendo cuestión del dominio absoluto, lo que se repitió a texto expreso en el de San Ildefonso de 1777.
Pero esa cerrada actitud que siempre tuvo contra Portugal desde mitad del siglo XVI al l XVIII, recibió un rotundo mentis con hechos constatados como fueron la presencia de piratas en la isla de San Gabriel entre 1526 y 1658.
Aunque fundamentalemente actuaban en función de su oficio especifico y de su interés puntual, todos tuvieran un común denominador, buscar la seguridad de un fondeadero que los protegiese de los peligrosos vientos de la región y ademas que pudiera ser usado para reparacion de arboraduras con la excelente madera de su bosques silvestres.
La dura orden de Carlos I de 1531 antes aludida de que “la navegación por el Río de la Plata en toda su extensión E-O era derecho exclusivo de España” en los hechos se convirte en letra muerta y una vez más desde Europa se manejan los hilos comerciales lícitos y los ilícitos del Río de la Plata.
Pasamos a citar ordenadamente con nombres propios los piratas que usan la isla de San Gabiel como refugio seguro de los duros vientos platenses.
Los primeros fueron marinos ingleses, capitaneados por el audaz pirata John Drake, sobrino del célebre Sir Francis, quien recorre cuidadosamente toda la isla, considerándola una buena base de operaciones contra las naves que entraban y salían del puerto de Buenos Aires con cargamentos destinados a España.
Una de sus naves llamada “Francis” (en honor de su tío) encalló por ignorancia del piloto que era inexperto en el conocimiento de los traicioneros canales del río.
Eso ocurrió entre el 14 y el 27 de abril de 1578, pero después de rescatarla, aprovisionarla de agua y de leña siguió viaje con sus otros navíos por el Atlántico Sur en dirección al estrecho de Magallanes.
En 1580 la isla de San Gabriel, se conviertió en tierra de contrabandistas holandeses, franceses e ingleses que sin ningún control de las defensas navales españolas traficaban por el río con los portugueses.
Garay fundador de la segunda Buenos Aires en 1580 hizo saber por carta a Felipe II de la realidad advirtiendo del peligro que representaban para los navíos españoles los piratas extranjeros que se “refugiaban”en San Gabriel y desde allí operaban con total liberdad.
.En diciembre de 1582 se conoció la presencia de otro peligroso pirata, el inglés Edward Fenton con sus cuatro navíos, que permaneció tres semanas en la isla abasteciéndo de agua potable y reparando averías de sus arboladuras.
Fue combatido por la armada española al mando del Cap. Flores Valdés pero ante desventajas de armamento, éste prefirió poner rumbo al puerto de Buenos Aires donde no pudo entrar por el bajo calado de ese momento.
Tomás Cavendish ingresó al río de la Plata entre 1583 y 1591, tratando de “entrar al puerto de Buenos Aires” pero un furioso temporal lo detuvo refugiándose en San Gabriel y desde la isla acechaba a sus presas a las que abordó siempre con buena fortuna.
Otro pirata inglés,Cristóbal Listar y Withington con su flota operó en la boca del río e hizo valioso botín en 1586.
En cambio la presencia en el río de la Plata de franceses, junto a ingleses y holandeses, que operan desde hacia años a partir de apoyos fijos en el N. del Brasil, tuvo como único propósito atacar las naves españolas que salían de Buenos Aires con cargas de plata del Perú como hicieron con la nave Nuestra Señora del Buen Viaje”, en otras palabras eran auténticos piratas.
Entre otras veces lograron el 18 de marzo de 1606 al abordar a dos navíos anclados en puerto, regresando con el botín a San Gabriel donde establecieron una base temporal por su gran seguridad.
.En enero de 1607 los piratas franceses que merodeaban las costas de Maldonado atacaban a los navíos negreros y próximo a la isla San Gabriel es que es apresado el navío “Nuestra Señora de la Peña”.
Con ese motivo el gobernador Hernandarias dispuso la defensa del puerto con navíos armados que patrullan sus cercanías, aunque sabemos que no disponía de muchos ni buen armamento ofensivo.
Los holandeses actuaban con dos modalidades, algunos legalmente pero la mayoría eran traficantes y notorios contrabandistas y que a partir de 1624 cuando ocupaban los territorios del N-E. del Brasil, recogían una cuidadosa información de la región platense que hicieron circular en Europa, sobre los productos negociables, usos y costumbres de vecinos, capacidad de comercio, cantidad y calidad de las defensas de mar y tierra que disponía España en Buenos Aires y en la Banda Oriental.
En 1628 estuvieron en San Gabriel donde dejaron señales escritas, reconocidas décadas después por los españoles, lo que fue prueba de que las islas eran fondeaderos naturales y lugar apropiado con funciones de astilleros para los navíos holandeses, que también usaron habitualmente franceses e ingleses, dedicados por igual al tráfico clandestino de mercaderías con destino a Buenos Aires desde donde regresaban con cueros y plata potosina conseguida con la complicidad de corruptos oficiales españoles.
En ese año asuelan el puerto de Buenos Aires, asi se sabe que el 5 de setiembre de1628 se frustra una gran operación de piratería debido a un hecho natural: la bajante del río que imposibilitó la entrada en el puerto.
Está confirmado que en 1656 mientras que en sus barcos transportan a varios P. jesuitas que iban para integrarse con los que dirigían las Misiones del Paraguay, sus pilotos tenían un buen conocimiento de los bancos de piedra que tiene en su fondo el Río de la Plata.
También está probado que en 1658 ayudaron al gobernador Alonso de Mercado y Villacorta en su lucha contra los piratas franceses que atacaron Buenos Aires y en retribución recibieron franquicias para vender con libertad sus mercancías y comprar cueros.
Sabemos que en 1676 mientras se aprovisionaban de madera y faenaban reses vacunas de Colonia, usaban la isla como base para introducir de contrabando piezas de fabricación europea y llevar cueros secos, que era un redituable negocio de su época.
Esta comprobado que tenán mucha información veraz sobre que la auténtica riqueza de la Banda Septentrional esta en sus fértiles pasturas, con buena irrigación natural de toda la zona, base de las grandes vaquerías con alcanzan con el tiempo un gran poderío económico.
Se menciona con insistencia la circulación de un fascículo con el atractivo título de ”Derroteru del Estado del Brasil, Río de la Plata y Magallanes“ que se distribuyó (¿en 1630?) entre los comerciantes europeos aliados de Holanda, incitándolos a negociar con la región, medio siglo antes que la fundación de la Colonia del Sacramento.
Por documentos publicados se sabe de la fracasada operación de tres fragatas francesas que partiendo del puerto de la Rochelle, llegan a San Gabriel en abril de 1658 con el propósito de asaltar el puerto de Buenos Aires, aprovechando la débil protección militar y naval.
Concretamente se trata del pirata francés Timoleón de Osmat, caballero de La Fontaine, que llegó a desembarcar en la costa pero fue rechazado, perdiendo la nave capitana llamada Marechale.
Repetimos, estos episodio fueron un rotundo mentís a la presuntuosa postura de Carlos I y de sus sucesores al proclamar a todos los vientos de que “España era Dueña y Señora de toda la navegación del Río de la Plata, pero sí insistimos de acuerdo a la tesis que defendemos una prueba contundente del dominio de Europa sobre la región”.
Cuando el Rey murió en 1556, sus suesores desde Felipe II a Felipe IV reyes de la Unión Ibérica que duró hasta 1640, todos estuvieron convencidos de “su propiedad” pero la situación real fue otra y la isla de San Gabriel siguió siendo fondeadero de piratas y contrabandistas.
Anotemos que desde que se independizó Portugal en 1640, el futuro de España en ultramar se agravó, al punto que en diciembre de 1654 Inglaterra le declaró la guerra y establecía nueva alianza con aquella corona.
En un plano más general está confirmado que ya en 1655 la armada inglesa había atacado cargamentos españoles provenientes de Indias, los más exitosos comandados por el corsario (¿Robert?) Blake.
Esta situación recién cesó con la Paz de los Pirineos el 7 de noviembre de 1659, después de la derrota de Dunas sufrida por el ejército de Juan José de Austrias, que le significó la cesión de importantes territorios a Francia, resignando de esta forma la hegemonía en Europa .
Si bien no hubo por parte de Inglaterra una operación combinada y sistemática para el Río de la Plata, en ese momento, en cambio apoyó a Portugal que tenía puesta su mira en el comercio de la región con el Janeiro y con Lisboa.
Esto puede tomarse como un antecedente a la fundación de la Colonia del Sacramento, demostrando que siempre fue un firme proyecto político y militar pensado por la corte lisboeta veinte años antes de concretarlo como factoría en 1680.


Para ser difundido exclusivamente por www.enlacesuruguayos.com

 
WALTER RELA
DOCTOR HONORIS CAUSA SOCIEDAD ACADÉMICA
DE HISTORIADORES IBEROAMERICANOS, MÉXICO 2014.

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